Rodrigo Moya, un destacado fotógrafo colombiano, falleció en Cuernavaca, Morelos, a la edad de 91 años, dejando tras de sí un legado invaluable en la historia del fotoperiodismo. Su muerte se dio tras una convalecencia de cuatro meses, rodeado por la calidez de su esposa, Susan Flaherty, con quien compartió 43 años de vida.
Nacido en Medellín en 1934, Moya se especializó en capturar las desigualdades sociales y los movimientos políticos que marcaron a México y América Latina durante las décadas de los 50 y 60. Su impresionante archivo fotográfico, que abarca más de 40,000 negativos, representa un testimonio visual de realidades que a menudo fueron ignoradas por los medios de comunicación tradicionales.
A lo largo de su carrera, Moya se convirtió en un referente de la fotografía comprometida. Sus obras más reconocidas incluyen el retrato de un “Che melancólico”, tomado en 1964 durante el aniversario del triunfo de la Revolución Cubana en La Habana. Esta emblemática imagen forma parte de una serie de 19 retratos de Ernesto Guevara, realizados en un salón de fuerte contraluz.
En 1968, el trágico asesinato de Guevara en Bolivia marcó un punto de inflexión en su trayectoria. A partir de ese momento, Moya abandonó el fotoperiodismo y fundó la revista “Técnica Pesquera”, una publicación que unió su pasión por el periodismo de investigación y el mar, que dirigió durante 22 años. A finales de los años 90, comenzó a explorar la narrativa y fue reconocido con el Premio Nacional de Cuento del INBA en 1997 por su obra “Cuentos para leer junto al mar”.
Después de un período de casi tres décadas sin trabajar en su archivo, Moya se dedicó a reconstruir y catalogar su vasta colección de negativos desde 1998, reflexionando sobre la evolución de la fotografía en la era digital y la pérdida de parte de su trabajo. En 2014, recibió la Presea Cervantina en el Festival Internacional Cervantino, donde reafirmó su compromiso con la representación de la realidad.
Su legado se celebró en varias exposiciones, incluyendo la retrospectiva “Rodrigo Moya: México” y “Rodrigo Moya México/Periferias”, donde se exploraron temas como la ciudad, la periferia y la conmoción social. Parte de su archivo permanece inédito, lo que sugiere que aún hay mucho por descubrir sobre su perspectiva única de la realidad mexicana.
En su presentación del catálogo de su exposición en el Palacio de Bellas Artes en 2022, Moya expresó su satisfacción por el reconocimiento y subrayó su búsqueda constante de contrastes sociales y la esencia de la fisonomía de su país y de América Latina.
El nombre de Rodrigo Moya sigue resonando en el ámbito de la fotografía, no solo como un artista sino como un cronista de la compleja realidad social de su tiempo, un legado que perdurará en la memoria colectiva de México y más allá.
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