Woodie King Jr., un destacado actor, director y productor, ha fallecido a los 88 años en el Weill Cornell Medical Center de Nueva York, tras complicaciones derivadas de una cirugía cardíaca de emergencia. Su legado perdurará gracias a su fundamental contribución al teatro estadounidense, especialmente a través de la creación del New Federal Theatre, un espacio que dio voz y empleo a dramaturgos, actores y directores afroamericanos.
En 1970, King fundó el New Federal Theatre con la intención de crear una plataforma inclusiva para artistas de color. Su visión se materializó en producciones emblemáticas como “For Colored Girls Who Considered Suicide When the Rainbow is Enuf” de Ntozake Shange, que debutó en Broadway en 1976 y fue nominada para el Tony al Mejor Nuevo Proyecto. Además, su compañía fue fundamental en el desarrollo y la difusión de obras como “Black Girl” de J.E. Franklin y “The Taking of Miss Janie” de Ed Bullins, logrando incluso llevar esta última a Lincoln Center, donde ganó el Drama Critics Circle Award.
A lo largo de su carrera, King no solo se destacó en la producción, sino que también cultivó talentos que más tarde prosperarían en la industria. Los nombres de Chadwick Boseman, Denzel Washington y Phylicia Rashad fueron algunos de los muchos que recibieron impulso inicial en sus carreras gracias a las oportunidades que brinda el New Federal Theatre.
Nacido en Alabama y criado en Detroit, King completó su licenciatura en Lehman College y obtuvo una maestría en Brooklyn College. También se desempeñó como director cultural en Mobilization for Youth antes de dedicarse por completo al teatro. Fue reconocido por su trabajo en 2012, al ser incluido en el American Theatre Hall of Fame y más tarde recibió el Tony Honors for Excellence in Theatre en 2020.
Además de su influencia en el teatro, su partida ha dejado un vacío palpable. Actores como Erin Cherry y Tyler Fauntleroy han compartido testimonios conmovedores en redes sociales, recordando su impacto en sus vidas y carreras. “Hemos perdido a un gigante”, dijo Cherry, agradecida por la oportunidad que King le brindó al permitirle conocer el mundo del teatro afroamericano.
King dejó atrás a su esposa, Elizabeth Van Dyke, y tres hijos, Geoffrey, Michael y Michelle, además de cinco nietos. Su legado vivirá en los corazones y carreras de aquellos que se beneficiaron de su incansable trabajo y su compromiso por elevar las voces afroamericanas en el teatro.
La triste noticia de su fallecimiento resuena profundamente, recordándonos no solo su enorme contribución cultural, sino también la importancia de seguir apoyando el talento negro en las artes. La comunidad teatral lamenta su pérdida y celebra una vida dedicada a abrazar y empoderar a las voces que a menudo han sido ignoradas.
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