El 11 de junio de 2026, Tailandia se encuentra sumida en un profundo luto tras la noticia del fallecimiento de la princesa Bajrakitiyabha Mahidol, a los 47 años. Según anunció la Oficina de la Casa Real, la primogénita del rey Maha Vajiralongkorn falleció en un hospital de Bangkok, donde había estado internada durante los últimos tres años debido a complicaciones de salud. Su estado se había deteriorado considerablemente desde diciembre de 2022, cuando sufrió una descompensación mientras se dedicaba a la rehabilitación de perros para una exhibición militar.
Bajrakitiyabha era conocida no solo por su linaje real, sino por su destacada labor en la reforma judicial en Tailandia y su impulso al proyecto Kamlangjai, diseñado para la rehabilitación de mujeres encarceladas. Su compromiso con los derechos humanos y la justicia penal se vio reflejado en múltiples iniciativas que buscaban mejorar la vida de estas mujeres y prevenir la violencia de género. Durante su carrera, fue reconocida como embajadora de buena voluntad de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y como embajadora honoraria de ONU Mujeres.
Nacida el 7 de diciembre de 1978 como hija del entonces príncipe heredero y de la princesa Soamsawali, Bajrakitiyabha completó sus estudios de derecho en la Universidad de Thammasat y obtuvo una maestría y un doctorado en la Universidad de Cornell. Su tesis abordó la protección de los derechos de los acusados, lo que dejó un legado en la educación jurídica de Tailandia, manifestándose en la creación de becas y programas de intercambio académico.
Este contexto académico y su experiencia en la Misión de Tailandia ante la ONU marcaron su regreso a su país, donde ocupó distintos roles que le permitieron involucrarse en los procesos de justicia penal. A pesar de su cercanía al trono, al ser la hija mayor del rey, las leyes de sucesión tailandesas, que otorgan prioridad a los varones, posicionan al príncipe Dipangkorn Rasmijoti como el heredero presunto.
La familia real tailandesa, venerada y protegida por estrictas leyes de lesa majestad, enfrenta un capítulo complicado. La muerte de la princesa, quien durante su vida fue vista como una posible regente, suscita interrogantes sobre el futuro de la monarquía. En la tarjeta de Año Nuevo de 2023, el rey Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida, vestidos de negro, fueron interpretados por muchos como un indicio del delicado estado de salud de su hija, lo que ha alimentado un ambiente de especulación y tristeza entre el pueblo.
En su trayectoria, Bajrakitiyabha dejó claro en varias entrevistas la importancia del estado de derecho para el crecimiento social y económico del país. “La sociedad no puede crecer si hay inestabilidad e injusticia”, afirmó en 2013, resaltando su compromiso con la reforma.
Este acontecimiento marca un momento crucial en la historia reciente de Tailandia, donde la pérdida de una figura tan influyente como la princesa Bajrakitiyabha repercutirá en el ámbito social y político del país, dejando un legado de atención a temas de justicia y derechos humanos que perdurará.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


