Desafío Lunar: La Misión Resilience de ispace Culmina en Fracaso
La ambiciosa misión del equipo de ispace, la innovadora empresa privada japonesa, ha llegado a un abrupto final tras perder contacto con su sonda Resilience durante el delicado proceso de alunizaje. Este proyecto, que buscaba posarse en la superficie lunar, estaba programado para aterrizar alrededor de las 19:17 GMT de un jueves, pero unos 15 minutos después del tiempo teórico de aterrizaje, se informó que no se podían confirmar los detalles de su éxito.
Durante una rueda de prensa, Takeshi Hakamada, CEO de ispace, proporcionó una actualización sobre la situación crítica: "Resilience abandonó la órbita lunar y comenzó su descenso desde una altitud de unos 100 km a 20 km, para luego activar su motor y reducir la velocidad." Sin embargo, a medida que el módulo de alunizaje se acercaba al suelo lunar, se confirmó que su posición se volvió casi vertical. Fue en ese preciso momento que la telemetría se perdió por completo; a la hora prevista para el aterrizaje, no se recibieron más datos que validaran su éxito. Hakamada sugirió que la sonda pudo haber sufrido un aterrizaje “brusco”.
Tras la pérdida de comunicación, el equipo técnico intentó reiniciar el módulo, pero sus esfuerzos resultaron infructuosos, lo que llevó a la decisión de dar por finalizada la misión. Este contratiempo hace eco del primer intento de la compañía hace dos años, que también resultó en un accidente.
Las maniobras de alunizaje son notoriamente complejas, especialmente en un entorno lunar que carece de atmósfera, siendo ineficaces los paracaídas y obligando a las naves a depender de propulsores para su aterrizaje controlado. Hakamada anteriormente había manifestado confianza en los preparativos, citando la experiencia adquirida durante la Misión 1 y el actual viaje a la Luna.
En el ámbito privado, solo dos empresas estadounidenses, Intuitive Machines y Firefly Aerospace, han logrado con éxito colocar dispositivos en la superficie lunar sin incidentes fatales, aunque algunos de estos aterrizajes han tenido repercusiones en el funcionamiento posterior de los equipos.
Siguiendo el hilo de la historia, en enero de 2024, Japón se unió al selecto grupo de naciones que ha conseguido un alunizaje exitoso con una nave de su agencia espacial. La sonda Resilience fue lanzada desde Estados Unidos en enero, junto con el robot espacial estadounidense Blue Ghost, también de Firefly Aerospace, aunque ambos viajaron por trayectorias distintas, resultando en tiempos de llegada dispares; mientras el Blue Ghost aterrizaba sin problemas a principios de marzo, Resilience, lamentablemente, no tuvo la misma fortuna.
La sonda japonesa transportaba una variedad de experimentos, incluyendo un róver, instrumentos científicos elaborados por diversas empresas, y una innovadora "Moonhouse", diseñada por el artista sueco Mikael Genberg. Además, incluía un electrolizador de agua para la separación de moléculas en hidrógeno y oxígeno, un experimento de producción de alimentos y una sonda destinada a estudiar la radiación espacial profunda, así como el objetivo de recolectar dos muestras de suelo lunar que se planeaba vender a la agencia espacial estadounidense NASA por 5,000 dólares.
La comprensión de los desafíos y fracasos en el camino hacia la exploración lunar subraya la complejidad de las misiones espaciales y la perseverancia necesaria para lograr el éxito en la exploración del satélite natural de la Tierra.
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