Bolivia enfrenta una grave crisis de abastecimiento de combustible este viernes, con largas filas en las estaciones de servicio debido a la escasez de diésel. Esta situación se agrava por la mala calidad de la gasolina, lo que ha desatado el descontento entre los conductores. Según reportes de la AFP, la reacción de la población no se ha hecho esperar, reflejando un desasosiego generalizado ante una problemática que parece estar lejos de resolverse.
El presidente centroderechista Rodrigo Paz asumió el poder en noviembre de 2025 con la promesa de enderezar un prolongado déficit de carburantes causado por una política de subsidios que agotó las reservas monetarias del país. En diciembre, en un intento por corregir el rumbo, el gobierno eliminó los subsidios y aumentó casi el doble los precios de la gasolina y el diésel. Aunque inicialmente esta medida normalizó las importaciones y eliminó las filas en las estaciones de servicio, meses después emergieron denuncias sobre la calidad de la gasolina, la cual ha causado daños a miles de vehículos.
Recientemente, la escasez de diésel ha provocado la reaparición de filas en todo el país, mientras que los conductores como José Tola, un chofer de bus de transporte público en La Paz, expresan su frustración: “No hay combustible, tenemos que quedarnos hasta la tarde hasta que nos vendan”. Las imágenes de televisión corroboran la magnitud del problema, que muchos atribuyen a una mayor demanda asociada a la temporada de cosecha agrícola.
El líder de los choferes sindicalizados, Lucio Gómez, ha anunciado protestas programadas para la próxima semana en respuesta a la calidad de los combustibles. Esta situación llevó incluso a la destitución del ministro de Hidrocarburos y de la presidenta de la estatal petrolera YPFB, evidenciando la severidad de la crisis.
El gobierno ha responsabilizado a una posible red internacional dedicada al robo y adulteración de gasolina en países vecinos, y admitió que los tanques de almacenamiento de YPFB están contaminados. Hasta la fecha, la empresa estatal ha recibido más de 10,000 reclamaciones de propietarios de vehículos dañados, compensando a más de 7,100 denunciantes con aproximadamente 2 millones de dólares.
El nuevo director de YPFB, Sebastián Daroca, ha sido urgido por el presidente Paz a abordar de inmediato los problemas de provisión de gasolina y diésel. La situación en Bolivia es un claro recordatorio de los desafíos que enfrenta el país en su camino hacia la estabilidad económica y energética, con la esperanza de soluciones a la vista.
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