Una de cada cuatro mujeres que utilizan internet en México ha sido objeto de insinuaciones o propuestas sexuales no deseadas en el último año, mientras que entre los hombres, esta cifra se reduce a apenas uno de cada diez. Este alarmante dato proviene del Módulo sobre Ciberacoso 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que destaca una brecha significativa de 2.4 a 1, una disparidad que no se observa en otras formas de agresión digital.
El Inegi no se limita a preguntar si las personas se sienten acosadas, una percepción subjetiva. En cambio, indaga sobre situaciones concretas vividas en línea en los últimos 12 meses: desde mensajes y llamadas ofensivas hasta amenazas de extorsión y el envío de contenido sexual no solicitado. Cualquier persona que haya enfrentado al menos una de estas situaciones es catalogada como víctima de ciberacoso.
El total de personas afectadas en 2025 asciende a 19.4 millones, lo que representa el 20.4% de los 94.9 millones de internautas mayores de 12 años. Aunque la incidencia del ciberacoso es comparable entre hombres (19.2%) y mujeres (21.5%), la naturaleza de las agresiones difiere drásticamente. Mientras que los hombres enfrentan insultos y estafas, las mujeres son atacadas con agresiones de carga sexual. Esto se traduce no solo en propuestas indeseadas, sino también en extorsiones que involucran imágenes íntimas y la publicación de fotos privadas.
¿Quiénes son los agresores? Según el Inegi, el 57.2% de las mujeres que identificaron a su atacante señalaron que este era un hombre. En comparación con el 52.1% que se reportó en 2024, la cifra revela un aumento preocupante en el acoso masculino hacia mujeres. Este patrón de comportamiento se transfiere a la esfera digital, donde WhatsApp se erige como el escenario principal de acoso, concentrando el 41.5% de los casos.
Un dato que debería generar preocupación es que solo el 11.7% de las víctimas reportaron estos incidentes a las autoridades correspondientes, como ministerios públicos o fiscalías. La mayoría opta por bloquear, ignorar o permanecer en silencio, conscientes de la falta de apoyo institucional. Esto deja a cada víctima luchando sola contra el acoso, sin la garantía de obtener justicia o asistencia.
A pesar de que México cuenta con la Ley Olimpia, que penaliza la difusión de contenido íntimo sin consentimiento, el ciberacoso ha superado este marco legal. La denuncia sigue siendo un camino arduo y lleno de obstáculos. Se requieren soluciones más efectivas, como un canal único para denuncias en línea que evite filas y comentarios perjudiciales por parte de funcionarios. También es fundamental contar con fiscalías cibernéticas capacitadas y acuerdos con plataformas digitales para garantizar respuestas rápidas y eficaces.
Además, la educación digital se hace indispensable; el 63% de los jóvenes acosados son víctimas de compañeros de su misma edad. Este panorama no demanda reformas constitucionales; existen las leyes y los diagnósticos. Hace falta, sin embargo, la voluntad política para ofrecer a 19 millones de personas las herramientas necesarias para que no tengan que defenderse solas frente al ciberacoso.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


