El renombrado compositor Philip Glass ha tomado la decisión de retirar su sinfonía en honor a Abraham Lincoln, una obra encargada para conmemorar el 50 aniversario del Instituto John F. Kennedy para las Artes Escénicas. Esta sinfonía, conocida como Sinfonía No. 15, debía ser interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional por primera vez en junio de este año. En una declaración pública, Glass explicó que su obra representa un retrato de Lincoln, cuyos valores se encuentran en conflicto directo con la dirección actual del Kennedy Center. Considera que esta decisión es un “obligación” moral.
El contexto es especialmente delicado, ya que el Kennedy Center ha estado experimentando un creciente distanciamiento de sus diversas base de apoyo y de otras instituciones de artes escénicas. Este fenómeno se ha acentuado tras una serie de cambios ideológicos impulsados por la administración de Donald Trump, lo que ha llevado a la orquesta a enfrentarse a serias dificultades. Glass no es el único artista en disociarse; la soprano Renée Fleming también ha decidido cortar lazos, y el Washington National Opera, que había estado actuando en el centro durante más de cinco décadas, anunció su salida a principios de este mes debido a una baja asistencia.
En respuesta a estos desafíos, Joan Bialek, presidenta de la junta de la Orquesta Sinfónica Nacional, manifestó su compromiso de mantener viva la orquesta en el Kennedy Center, donde ha sido el hogar de la agrupación durante 55 años. “No puedo permitir que esto desaparezca”, enfatizó, destacando la importancia de atraer nuevamente a los asistentes a la sala de conciertos.
El director musical de la orquesta, Gianandrea Noseda, ha declarado que no tiene planes de dejar su cargo, al igual que Jean Davidson, la directora ejecutiva de la orquesta, quien subrayó que las finanzas de la orquesta están estrechamente vinculadas al Kennedy Center.
Es relevante mencionar que en diciembre pasado, la junta de fideicomisarios del Kennedy Center votó para añadir el nombre de Donald Trump a la institución, una medida que suscitó cuestionamientos sobre su legalidad y descontento entre familiares del expresidente Kennedy. Esto ha intensificado la controversia en torno al centro, con alegaciones de falta de transparencia en el proceso de votación.
A medida que el Kennedy Center busca recuperarse y redefinir su misión, el futuro del Sinfonía No. 15 de Glass queda incierto, pero su decisión refleja un profundo conflicto entre arte y política en tiempos de divisiones extremas. La comunidad artística observa con atención cómo se desarrollan estos eventos y cuál será el impacto duradero en la cultura estadounidense.
Cabe señalar que estos acontecimientos están basados en datos a partir del 27 de enero de 2026.
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