A casi un mes de que se emitiera la orden ejecutiva destinada a reducir entre un 30% y un 80% el costo de algunos medicamentos en Estados Unidos, las negociaciones entre las grandes farmacéuticas, incluyendo a Pfizer, y el gobierno estadounidense aún no han alcanzado un acuerdo formal.
Albert Bourla, presidente y CEO de Pfizer, destacó durante la 46ª Conferencia Global Anual de Salud, organizada por Goldman Sachs, que hasta ahora las conversaciones han sido cordiales, pero más bien superficiales, enfocándose en ideas generales sin compromisos concretos. La orden ejecutiva contempla dos cuestiones cruciales: la potencial reducción de precios en Estados Unidos para alinearlos con los de Europa y otros países, y el impacto que tendría un ajuste de precios en el mercado internacional si se establecen precios más altos.
El 12 de mayo, el presidente Donald Trump firmó la mencionada orden ejecutiva, que instruye a las farmacéuticas a igualar sus precios con los de otros países desarrollados, utilizando el modelo conocido como “Nación Más Favorecida”. Esto implica que los precios de los medicamentos deben ajustarse al más bajo registrado entre países comparables.
Bourla también manifestó su expectativa en cuanto a que, bajo la presión ejercida por Estados Unidos, los países europeos podrían aceptar incrementar sus tarifas. Sin embargo, advirtió que si el gobierno estadounidense procede con un sistema de control de precios, Pfizer podría verse obligada a retirar algunos de sus productos del esquema de reembolsos en mercados donde no se ajuste a los nuevos precios.
En el aspecto de inversiones, Bourla señaló que Pfizer está considerando nuevas inversiones en Estados Unidos, siempre que las condiciones del entorno comercial y regulatorio sean favorables. La compañía ya opera 13 instalaciones en el país, incluyendo 11 de manufactura y dos de distribución, y evaluaría la posibilidad de trasladar producción desde el extranjero, aunque esto conlleva costos adicionales.
Asimismo, la incertidumbre generada por aranceles y la política de “Nación Más Favorecida” podría limitar futuras inversiones de Pfizer. Bourla enfatizó la necesidad de fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro tras los retos presentados por la pandemia de Covid-19. Esto ha llevado a muchas empresas, incluida Pfizer, a adoptar estrategias de producción local, donde se fabricaría en Estados Unidos para el mercado estadounidense, en Europa para el europeo, y en China para el chino.
La información presentada refleja el contexto hasta la fecha de su publicación original (2025-06-10 12:59:00), donde las negociaciones siguen en un estado de incertidumbre y evolución. Está por verse cómo se desarrollarán estos diálogos y qué impacto tendrán en el acceso a medicamentos y en la economía de salud en Estados Unidos.
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