En el contexto del Festival Alternativa 2026, el Industry Day se configuró como un relevante punto de encuentro para reflexionar sobre los desafíos actuales en la cinematografía. Este evento reunió a cineastas, productores y líderes sociales, creando un espacio propicio para analizar la situación del cine en el Sur Global.
Una charla especialmente destacada, titulada “Nuevos mercados, nuevas herramientas, una nueva visión: Del Sudeste Asiático a América Latina y más allá”, reunió a expertos como Katalina Tobón de Proimágenes Colombia, Jessica Kiang de Berlinale y el especialista en cine asiático, Adrián Jonathan Pasaribu. La discusión se centró en el colapso del modelo de distribución tradicional y la urgencia de establecer redes de solidaridad en el Sur Global. Moderada por Carlos Gutiérrez de Cinema Tropical, la conversación expuso una realidad inquietante: las estructuras de éxito del Norte están en crisis, y el futuro del cine independiente radica en la colaboración regional y el reconectar con las audiencias locales.
El panel destacó una pregunta clave: ¿América Latina ha realmente entrado en la globalización? A pesar de que las películas latinoamericanas se exhiben en festivales internacionales, esta globalización ha sido generalmente un proceso unidireccional. “Tengo que exportarme para ser importado”, fue una frase contundente que resuena con la búsqueda de validación en mercados europeos y norteamericanos como Berlín, Cannes y Sundance. Sin embargo, esta estrategia, a menudo, deja fuera a las audiencias locales, creando una desconexión que resulta perjudicial para la industria.
Los especialistas coincidieron en que más que integrarse a un sistema deteriorado, el Sur Global debe establecer rutas alternativas. Kiang advirtió sobre la saturación del ecosistema de festivales de “Clase A”, mientras Pasaribu enfatizó que los estándares del Norte no siempre se alinean con las culturas cinematográficas locales. En este sentido, se planteó la necesidad de construir una soberanía narrativa que permita que el cine no dependa únicamente de premios internacionales, sino que encuentre su valor en la sostenibilidad y la relevancia en sus respectivos contextos.
El panel también abordó la situación de la industria del cine en América Latina, afirmando que existen historias y talento, pero también vacíos críticos, como la ausencia de agentes de ventas y distribuidores locales. Tobón subrayó que no se puede cargar todo el peso sobre directores y productores; se requiere formación especializada que contemple las particularidades del mercado en el Sur Global.
Además, se discutió el concepto de “audiencia fantasma”, una idea propuesta por Pasaribu, que se refiere a la gran cantidad de personas que no están involucradas en la industria tradicional del cine, pero que pueden ser atraídas por historias auténticas. Esta población podría llenar las salas si se establece una conexión activa entre la producción y la comunidad.
Entre los puntos críticos fue mencionada la “fatiga” que afecta a los profesionales del cine independiente. La propuesta de Kiang para abordar este agotamiento es crear una cultura de colaboración en lugar de competencia. En este sentido, el intercambio de recursos y experiencias se presenta como una solución viable.
La charla concluyó subrayando la importancia de la autonomía. Se reafirmó que la supervivencia del cine del Sur Global depende de dejar de ver los festivales de “Clase A” como el único medio de validación. En lugar de ello, el éxito se redefine a través de la construcción de redes locales sólidas y de una audiencia comprometida.
Algunas de las propuestas surgidas del encuentro incluyen:
– Diseñar la audiencia desde la etapa de guion, evitando la espera hasta el estreno para pensar en el público.
– Fomentar la alfabetización visual desde la infancia, con el objetivo de formar la audiencia del futuro.
– Exportar modelos de resiliencia, aprendiendo mutuamente entre América Latina e Indonesia sobre cómo hacer cine en tiempos de crisis.
– Crear una identidad de movimiento que una a cineastas en lugar de dejarlos vulnerables como individuos.
Con estas reflexiones y propuestas, el Festival Alternativa 2026 evidenció que la clave para el futuro del cine en el Sur Global radica en la colaboración, la conexión auténtica con las audiencias y la creación de un ecosistema cinematográfico sostenible que trascienda las fronteras impuestas por un modelo en crisis.
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