La FIFA ha reafirmado su compromiso con el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), diseñado para atraer inversión privada a la gestión comercial de sus principales competiciones. Esta defensa surge como respuesta a las críticas de la UEFA y la Concacaf, que han manifestado su oposición a la iniciativa propuestas por el presidente Gianni Infantino.
Según el comunicado de la FIFA, cualquier cambio relacionado con el FFE requerirá el respaldo de la mayoría de sus 211 asociaciones miembro, desmintiendo las afirmaciones de que se pretende vender los activos del fútbol global. “Nadie está vendiendo el fútbol. Esto es algo que la FIFA jamás contemplaría”, aseguró el organismo en un intento de calmar las inquietudes. Además, la FIFA enfatizó que el proyecto busca un enfoque consultivo y que corresponde a las asociaciones nacionales la decisión final, aclarando que nadie puede representar a todas las federaciones en este aspecto.
La respuesta de la FIFA llega tras un aumento notable en la oposición al proyecto. La UEFA, que agrupa a 55 federaciones, ha decidido que sus selecciones no participarán en competiciones organizadas por la FIFA mientras la propuesta se mantenga vigente. Este movimiento se produjo en un contexto crítico, a solo once meses del Mundial femenino en Brasil 2027. La postura fue unánime y clara: “rechazo a la propuesta de la FIFA de transferir acciones de la propiedad del Mundial a inversores privados”.
La Concacaf también se unió al desacuerdo, expresando preocupaciones sobre la falta de un proceso adecuado alrededor de la propuesta, así como sobre los plazos para su consideración, que consideran excesivamente ajustados. “El futuro del fútbol -y su mayor activo- debe seguir estando en manos de nuestra familia del fútbol”, declaró la confederación, que incluye a 41 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
El proyecto FFE, revelado de forma sorpresiva, busca gestionar comercialmente grandes competiciones, abarcando desde derechos de transmisión hasta patrocinios y venta de entradas. Si bien Infantino ha defendido que los inversores privados solo tendrían una participación minoritaria, la UEFA ha descalificado esta afirmación, describiéndola como una “gobernanza mediante el miedo” y advirtiendo que las decisiones sobre el futuro del fútbol se verían influenciadas por los intereses de los accionistas.
En respuesta a la controversia, la Asociación de Fútbol Asiático (AFC) expresó su descontento por la falta de consulta previa antes de la revelación del proyecto, pero evitó pronunciarse sobre su contenido. Por su parte, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) pidió a sus miembros examinarlo a fondo antes de que decidan su postura. Hasta la fecha, la Conmebol, que agrupa a diez asociaciones nacionales, todavía no ha establecido una posición clara sobre el FFE.
La situación continua evolucionando a medida que las federaciones intentan encontrar un consenso en torno a este tema de alta relevancia. Si bien la FIFA ha prometido mantener abierto el proceso de discusión, es evidente que el camino por delante será complicado, marcado por la resistencia de algunas de las confederaciones más influyentes del mundo del fútbol.
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