La economía mexicana enfrenta retos significativos, pues desde 2016 ha entrado en un proceso de desaceleración estructural. Este fenómeno ha sido exacerbado por recortes en el gasto público, especialmente en sectores críticos como la logística de transporte. Víctor González, economista jefe de Finamex, ha sido claro al comunicar esta realidad, subrayando que las reformas implementadas en 2024 han intensificado esta situación. Las modificaciones en el poder judicial y en la Ley de Amparo, junto con la disolución de órganos reguladores que hasta ahora habían promovido la competencia en los precios, son parte de un panorama que preocupa.
A pesar de este contexto adverso, la expectativa es que el Producto Interno Bruto (PIB) de México experimente una recuperación lenta, aunque frágil. Para este año, se proyecta un crecimiento económico del 1.1%, con una leve mejora al 1.8% para 2027. Esto resulta de un avance modesto del 0.5% registrado en 2025. De acuerdo con González, dos factores están presionando a la baja este crecimiento: la desaceleración estructural interna y las condiciones externas que afectan al país.
El Plan de Inversión en Infraestructura, aunque presenta una señal positiva, y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no son suficientes para generar un impulso significativo en la inversión privada. Sin un ambiente de certidumbre que apoye a los inversionistas, es complicado fomentar una recuperación robusta.
Por otro lado, esta realidad ha comenzado a ser motivo de preocupación para el Banco de México (Banxico). Se ha planteado la necesidad de evaluar la holgura en la brecha del producto, lo que ha llevado a la entidad a considerar una continuidad en el ciclo de recortes de tasas de interés. Se prevé que la Junta de Gobierno mantenga la tasa en un nivel de 6.50%, con la posibilidad de dos recortes adicionales de 25 puntos, uno en junio y otro en mayo o agosto, dependiendo de diversas variables como la inflación y la volatilidad del tipo de cambio en relación al T-MEC.
En resumen, la economía mexicana habita en un camino lleno de incertidumbre y desafíos. Con una recuperación que se anticipa lenta, es esencial que el próximo gobierno y los actores económicos generen un marco institucional que favorezca el crecimiento y la inversión a largo plazo. Así, se espera que a lo largo de los próximos años, el país pueda superar las barreras que actualmente limitan su potencial de desarrollo.
(Actualización: datos correspondientes a 2026-02-06 11:02:00).
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