En abril de 2023, la Administración de Cuevas presentó con gran pompa lo que prometía ser un atractivo parque acuático en la Colonia San Simón Tolnahuac. Sin embargo, la realidad ha sido decepcionante. Desde julio de 2024, los chapoteaderos que debían proporcionar un espacio seguro para la niñez se encuentran fuera de servicio. Desafortunadamente, lo que podría haber sido un entorno recreativo para los niños se ha convertido en un lugar descuidado, lleno de basura y con cintas de advertencia que indican su cierre.
La Alcaldía ha aclarado que el lugar denominado La Ballenita nunca fue un parque acuático en el sentido estricto. Según sus declaraciones, las fuentes decorativas existentes en el área fueron malinterpretadas como albercas durante la gestión anterior. Tras una revisión técnica, se destacó que estas estructuras no están diseñadas para el contacto directo con el agua, dado que su infraestructura corresponde a un espacio ornamental, no a un balneario.
Para transformar realmente el lugar en un área recreativa que cumpla con las expectativas y la normatividad vigente, se necesitaría cumplir con la Norma Oficial 245-SSA1-2010. Esta norma establece requisitos rigurosos en materia de sanitización, seguridad y protección civil que son imprescindibles para el funcionamiento adecuado de cualquier instalación acuática.
Los residentes que visitan el Parque La Ballenita han expresado su frustración ante el fracaso del proyecto. Margarita González, una vecina del área, mencionó que fue evidente que las fuentes decorativas fueron forzadas para simular albercas en una administración anterior. “Cuando dijeron que lo iban a hacer parque acuático, sabía que no tenía habilitación”, comentó. Otros habitantes de colonias circundantes también visitan el parque con expectativas altas, solo para encontrar un panorama muy diferente al que soñaron. Luis León, proveniente de la Colonia Guerrero, esperaba un espacio familiar lleno de niños y diversión, pero en cambio encontró un proyecto fallido.
Abigail Martínez, investigadora de la UAM, analizó la inhabilitación del balneario y la atribuyó a una falta de planeación adecuada. Señaló que un parque acuático no solo podría ayudar a los vecinos a mitigar las olas de calor, sino que también podría fomentar la interacción social y ofrecer a los niños alternativas recreativas lejos de las pantallas. Martínez enfatizó la necesidad de una planificación más exhaustiva y menos improvisada.
El desafío radica en que los espacios recreativos en las grandes urbes son cada vez más escasos. Es fundamental que las autoridades desarrollen proyectos pensados a largo plazo, que perduren más allá de las administraciones y que realmente beneficien a la comunidad. Sin una dirección clara y una consideración adecuada de las normativas, oportunidades como esta podrían convertirse en promesas vacías y olvidadas.
La experiencia de La Ballenita debe servir como un llamado a la acción para los responsables de la planeación urbana, recordándoles que las obras de calidad son aquellas que, sin importar el gobierno que las gestione, logran perdurar y satisfacer las necesidades de la sociedad.
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