Los inversionistas españoles han adquirido valiosas lecciones sobre cómo operar en México, un país que, aunque presenta complejidades, sigue siendo visto como un vasto campo de oportunidades. Así lo expresa Juan Carlos Martínez Lázaro, director del informe Panorama de Inversión Española en Iberoamérica, que ha sido una referencia por 17 años. En la edición 2025 de este informe, México se posiciona como el país líder en las intenciones de inversión para las empresas españolas, destacándose por su atractivo a pesar de los posibles efectos de decisiones políticas externas, como las de Donald Trump.
Este creciente interés en México se sostiene en décadas de internacionalización de las empresas españolas, que, desde los años noventa, han encontrado en el país un aliado estratégico. A pesar de las tensiones políticas bajo la administración de AMLO, las inversiones han continuado, señalando un vínculo sólido entre ambos países. Ante la expectativa de un cambio positivo con la posible llegada de Claudia Sheinbaum al poder, los inversionistas siguen confiando en el potencial mexicano.
El Panorama de Inversión 2025 destaca los diferentes factores que hacen de México un destino atractivo: un mercado interno robusto, una mano de obra calificada, un acceso favorable a materias primas y una red de tratados de libre comercio. Sin embargo, persiste el desafío de la inseguridad, donde México se enfrenta a niveles preocupantes comparables a los de Venezuela y Colombia. A pesar de esto, la Ciudad de México se establece como la preferida para establecer operaciones en la región, gracias a su conectividad y clima de negocios.
En esta edición, se observa un giro en la perspectiva de otros países de Iberoamérica. Argentina, tras haber estado en los últimos lugares, ha avanzado significativamente gracias a cambios prometedores en su política económica. La llegada del presidente Javier Milei ha renovado el interés por el país, aunque la incertidumbre persiste respecto a la implementación de reformas. Uruguay, República Dominicana, Costa Rica y Chile también emergen como economías con buenas expectativas.
La volatilidad de las monedas y los cambios bruscos en las políticas económicas han llevado a una fluctuación en el atractivo de Iberoamérica para las empresas españolas. A lo largo de los años, se ha evidenciado un interés creciente de pequeñas y medianas empresas que buscan competir, especialmente en sectores tecnológicos y de servicios.
Por otro lado, sorprendentemente, la Unión Europea ha superado a Iberoamérica como la región donde las empresas españolas prevén aumentar sus ventas. Este cambio sugiere una creciente valoración de la estabilidad y previsibilidad en un contexto económico incierto.
Las proyecciones para España en 2025 sitúan su crecimiento entre el 2.5% y el 3%, lo cual influirá en las decisiones de inversión en el extranjero. Históricamente, en tiempos de dificultad económica, las empresas españolas han mirado hacia Iberoamérica como una alternativa para sostenerse y crecer.
Esta búsqueda de nuevas oportunidades por parte de los inversionistas españoles destaca no solo la importancia de la relación bilateral, sino también la necesidad de adaptarse a un entorno económico global en constante cambio.
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