El festival Flamenco On Fire, que tuvo lugar del 26 al 29 de agosto en Pamplona, transformó la ciudad en un vibrante escenario de arte flamenco, atrayendo la atención tanto de visitantes como de locales. Aquellos que se aventuraban por las calles durante el festival encontraban un espectáculo inusitado: ríos de personas que, en un ritual compartido, se desplazaban de una plaza a otra para disfrutar de cante y toque flamenco, enriqueciendo el ambiente sin la presencia de toros, un contraste notable con los encierros de julio.
El evento se destaca por su combinación singular de respeto y celebración. Los asistentes se sumergen en una dinámica que descansa en el silencio reverente, seguido de festividades que celebran lo vivido. Este sentido de comunidad y disfrute colectivo es motivo de orgullo para los aficionados locales, que valoran la experiencia en la plaza.
La actuación de Pedro El Granaíno en el balcón del ayuntamiento fue uno de los puntos culminantes del festival. Con una plaza colmada, su arte combinó tangos y bulerías, intercalando cantes tradicionales con estilos contemporáneos. El día anterior, había deleitado a la audiencia en el tablao del Hotel Tres Reyes, que permitía disfrutar de los artistas, ya sea a través de entradas o en eventos gratuitos.
Otro gran artista, Manuel Moreno Maya, conocido como El Pele, tuvo su turno el sábado, comenzando su actuación con la zamba “Alfonsina y el mar”, para luego rendir homenaje a las raíces flamencas con su interpretación de la seguiriya. El viernes fue el turno de José Mercé, quien ofreció un repertorio de alegrías gaditanas, fandangos y bulerías, recibiendo aclamos entusiastas que exigían bises. Mercé presentó su proyecto basado en las composiciones del célebre Manuel Alejandro, además de recordar a su querido primo Enrique Soto Sordera, fallecido esa misma tarde.
Destacando en el programa también estuvo la Compañía de Manuel Liñán, que trajo su aclamado espectáculo “Muerta de amor”, una mezcla de danza y cante que impresionó a la multitud. La guitarra flamenca también ocupó un lugar central en el festival, con un ciclo destacado en el Civivox Condestable. Felipe Maya, un referente de la guitarra flamenca, compartió el escenario con su hijo, asegurando la continuidad de su legado.
El ciclo culminó el sábado con la actuación del joven virtuoso Alejandro Hurtado, quien mezcló estilos clásicos y contemporáneos en su interpretación. La jornada finalizó con un emotivo recital de Yerai Cortés, que se presentó en un formato solista, acompañado por seis voces femeninas. Su actuación, aunque familiar en su lenguaje musical, logró cautivar al público con su dominio del ritmo y los silencios musicales.
Flamenco On Fire se reafirma así como un baluarte del arte flamenco, honrando su herencia mientras ofrece un espacio para la innovación y el disfrute comunitario. El festival, ligado a la figura del legendario Sabicas, sigue siendo un reducto vital para la preservación y promoción del flamenco en un contexto urbano contemporáneo.
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