La bonoba Flora ascendió por el árbol hasta acercarse peligrosamente al leopardo que amenazaba al grupo desde lo alto. Flora golpeó las ramas cercanas y trató de espantar al depredador, que respondió mostrando amenazante sus blancos colmillos. El encontronazo entre la comunidad de bonobos y el leopardo, el primero que se describe, pudo ser grabado fugazmente por los primatólogos que observan a este grupo en la República Democrática del Congo. Un único enfrentamiento que, sin embargo, ofrece algunas claves sobre cómo es la vida en una comunidad de bonobos, estos matriarcados por lo general pacíficos, tan distintos de los chimpancés, patriarcales y más violentos.

El grupo que observó el encuentro estaba liderado por la científica Barbara Fruth, del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, que considera que este hito al que asistieron —cuyos detalles han publicado en la revista Primates— abre más preguntas de las que resuelve, aunque también aporta lecturas inesperadas. Por ejemplo, que todos los bonobos se agruparan para hacer frente a la amenaza real del leopardo (ya que hay registros de leopardos que se han comido bonobos), en lugar de disolverse y huir, como cabía esperar de este animal que por lo general evita el conflicto.
“La participación de una joven inmigrante fue inesperada, pero es algo que puede resultarle beneficioso en una sociedad dominada por hembras”
Barbara Fruth, Instituto Max Planck de Comportamiento Animal
Flora tomaba la delantera al hacer frente al joven leopardo, apoyada en su empuje por otros dos machos adultos. Se trata de dos bonobos de bajo rango, por carecer de madres que los respalden en este matriarcado, y probablemente trataban de impresionarla con la intención de ganarse su aprecio para un futurible apareamiento. Mientras, a escasos metros de allí, observaba tranquila la escena una de las jefas del grupo. La hembra Paula comía plácidamente hojas sin inmutarse por la presencia del leopardo. Esta fiera es una de las principales amenazas para la supervivencia de estos grandes simios, siempre por detrás de los furtivos humanos. En algunas poblaciones de chimpancés, la depredación de leopardos se considera responsable de casi el 40% de los casos de mortalidad de adultos.
Las bonobas viven en un matriarcado y la hembra adulta pudo haber aprovechado la situación para examinar a la joven Flora, para mejorar su integración en la comunidad
Fruth explica que Paula es una hembra adulta (en la cuarentena) muy especial —“es conocida por hacer lo que le plazca independientemente de la corriente principal”— de gran interés para las hembras venidas de fuera del grupo y que buscan proximidad a una de alto rango. Paula pudo saber, por su experiencia, que la situación no era tan peligrosa como aparentaba. “Yo interpretaría su comportamiento como que ella pudo haber sido consciente de que el leopardo, de alguna manera, estaba atrapado en el follaje y no era realmente peligroso dadas las endebles ramas y los individuos que lo rodeaban”, especula la primatóloga. Y de este modo, elucubra Fruth, aprovechó la situación para examinar a la joven Flora: “Pudo haberlo tomado como una prueba de idoneidad de esta hembra para la futura integración en esta comunidad”.
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