La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, junto con Julia Álvarez Icaza, la Secretaria del Medio Ambiente (Sedema), han presentado una innovadora iniciativa que transformará el manejo de los residuos en la capital. A partir de septiembre, entrará en vigor una nueva normativa de recolección de basura que obligará a los ciudadanos a separar sus desechos y a seguir un calendario de recolección basado en diferentes tipos de residuos.
Este sistema estructurado por días es parte de una ambiciosa campaña para promover la separación de basura en los hogares. De acuerdo con lo indicado por la Secretaria, los camiones de recolección solo se detendrán en los domicilios en los días previamente establecidos para cada tipo de residuo. Esto significa que, si los ciudadanos sacan materiales orgánicos en días no correspondientes, no serán recolectados, garantizando así que los residuos se mantengan separados de manera adecuada desde su origen hasta su destino final.
El plan se apoya en cuatro ejes fundamentales: la modernización de la infraestructura, la corresponsabilidad tanto de la comunidad como de las grandes generadoras de residuos, la innovación y la gobernanza en la gestión, y la creación de una nueva cultura de separación y reducción de basura. A través de esta estrategia, el gobierno busca aprovechar más de 4,400 toneladas de residuos diarios, transformándolos en materiales reciclables o energía, en lugar de enviarlos a los rellenos sanitarios.
Aunque esta medida será obligatoria, se ha decidido no imponer sanciones. En su lugar, la estrategia “Ciudad Circular, Basura Cero” buscará concienciar a la población sobre la importancia de una gestión de residuos más sostenible. La administración actual continuará los avances impulsados en períodos anteriores, como el establecimiento de dos plantas de selección automatizadas, consideradas las más modernas de América Latina, y la implementación de la Ley de Economía Circular de 2021.
Para financiar estas mejoras, se destinarán un total de 405 millones de pesos para modernizar la infraestructura y reducir en un 50% la generación de residuos en la capital hacia 2030. Del total, 170 millones de pesos se invertirán este año, mientras que el resto se asignará en los siguientes años. Además, se planea la adquisición de nuevos camiones de recolección, aunque no se incluyen en este presupuesto inicial.
La medida busca no solo cambiar la forma en que los capitalinos gestionan los residuos, sino también fomentar un cambio profundo en la cultura ciudadana hacia prácticas más responsables y sostenibles. Con estas acciones, la Ciudad de México aspira a liderar el camino hacia un entorno urbano más limpio y eficiente en el manejo de sus residuos.
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