El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha ajustado sus proyecciones de crecimiento económico para México, estimando una desaceleración a solo 1.2% en 2026. Este pronóstico representa una disminución de 0.4 puntos porcentuales comparado con lo que se había publicado en abril. Además, para 2027, la estimación se ha reducido de 2.2% a 1.9%. Según el organismo, las políticas internas menos restrictivas no serán suficientes para contrarrestar la incertidumbre que continúa frenando la actividad económica.
Mientras tanto, la Secretaría de Hacienda de México mantiene un rango de crecimiento más optimista, proyectando entre 1.8% y 2.8% para 2026 y de 1.9% a 2.9% para 2027. Esta divergencia entre las estimaciones del gobierno y las del FMI refleja las diferentes percepciones sobre la situación económica y el entorno internacional.
En una conferencia matutina, el secretario de Hacienda, Edgar Amador, abordó el informe del FMI, señalando que la revisión a la baja se debió a una revaloración global que responde a las tensiones en el mercado energético, particularmente influenciadas por eventos en el Golfo Pérsico. Amador destacó que no se trata de un ajuste exclusivo para la economía mexicana, sino de un reflejo de condiciones globales más amplias. A pesar de este análisis, el funcionario se mostró optimista, sugiriendo que la recuperación de la inversión y el dinamismo del consumo interno podrían permitir que México supere las previsiones del FMI.
El reporte del FMI proporciona un panorama global más heterogéneo. Se anticipa que la economía mundial crecerá un 3.0% en 2026 y un 3.4% en 2027, con expectativas acumuladas que muestran cambios mínimos desde el informe de abril. Sin embargo, las implicaciones económicas varían considerablemente entre países, en función de su exposición a los conflictos en Oriente Medio y su posición en la cadena de valor tecnológica, especialmente relacionada con la inteligencia artificial.
Las economías que importan energía y materias primas, como es el caso de México, están viendo revisiones a la baja, mientras que naciones como Corea del Sur, Tailandia, Malasia y Taiwán experimentan mejoras en sus proyecciones, impulsadas por el ciclo tecnológico emergente. Por ejemplo, el FMI ha mejorado su previsión de crecimiento para Corea del Sur en 0.7 puntos porcentuales para 2026. Asimismo, China ha visto un incremento de 0.2 puntos en su pronóstico, ahora estipulado en un crecimiento del 4.6% para el mismo año.
En contraste, el pronóstico para Estados Unidos se mantiene inalterado en 2.3% para 2026, aunque se ha elevado la estimación para 2027 a 2.2%. Estos diferentes ajustes reflejan un entorno global en constante cambio, donde cada nación enfrenta desafíos y oportunidades únicos.
La información presentada invita a reflexionar sobre la interconexión de las economías y cómo eventos internacionales pueden incidir de manera significativa en el bienestar económico de un país. Así, mientras México se prepara para un futuro incierto, la atención se dirige hacia cómo se desarrollarán las dinámicas tanto internas como globales en los próximos años.
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