El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó este martes una severa advertencia sobre el rumbo de la economía mundial, al recortar sus previsiones de crecimiento global debido al impacto directo de las nuevas medidas proteccionistas del gobierno de Donald Trump. En su más reciente informe actualizado de Perspectivas de la Economía Mundial, el organismo reveló que el crecimiento global se verá frenado en 2025 y 2026 por una escalada arancelaria que ha llevado los impuestos al comercio internacional a niveles no vistos en un siglo.
La revisión a la baja fue significativa: para 2025, el FMI estima ahora un crecimiento global de apenas 2.8%, medio punto porcentual menos que en enero. Para 2026, el crecimiento esperado es de 3%, también una reducción. Esta desaceleración generalizada, explicó el organismo, está motivada por la creciente fragmentación económica, la incertidumbre política y financiera, y la presión inflacionaria derivada de las nuevas tarifas impuestas por Estados Unidos a casi todos sus socios comerciales.
Según el informe, los aranceles establecidos por la administración Trump han desencadenado un efecto dominó que afecta a economías desarrolladas y emergentes por igual. Estados Unidos, China, México, Canadá y la zona euro figuran entre los países más golpeados por el nuevo entorno económico. El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, aseguró que el sistema económico global, vigente desde hace ocho décadas, está experimentando una transformación profunda: “Estamos entrando en una nueva era”.
En Estados Unidos, el FMI recortó su estimación de crecimiento en casi un punto porcentual para este año, ubicándola en 1.8%, con un pronóstico similar de 1.7% para 2026. Además, advirtió que la inflación en ese país será más persistente de lo previsto, alcanzando un 3% en 2025, un punto por encima de las proyecciones anteriores. Esta situación complica el panorama para la Reserva Federal, que deberá actuar con firmeza para mantener la credibilidad en el control de precios, en medio de tensiones políticas crecientes e incluso especulaciones sobre la continuidad de Jerome Powell al frente del banco central.
China, por su parte, verá reducido su crecimiento al 4% en 2025 y 2026, lo que implica una rebaja de más de medio punto porcentual respecto al pronóstico de enero. Aunque el gigante asiático ha intentado contrarrestar el impacto arancelario con estímulos fiscales, su alta dependencia de las exportaciones lo hace vulnerable a estas medidas restrictivas.
México también enfrenta un panorama difícil. El FMI prevé ahora una contracción económica del 0.3% en 2025, un ajuste a la baja de 1.7 puntos porcentuales respecto a sus cálculos de inicios de año. El país, altamente integrado comercialmente con Estados Unidos, sufre los efectos de la nueva política arancelaria, además de un entorno financiero más restrictivo y una creciente incertidumbre geopolítica.
Canadá, otro de los socios clave de Estados Unidos, también fue afectado en las previsiones. Su economía crecería apenas un 1.4% este año y un 1.6% en 2026, cifras por debajo del 2% proyectado previamente.
En Europa, el panorama tampoco es alentador. El crecimiento en la zona euro se desaceleraría a 0.8% en 2025 y 1.2% en 2026, con recortes para economías importantes como Alemania y el Reino Unido. Solo España destaca como una excepción, con una previsión al alza de 2.5% para 2025, gracias a datos económicos más sólidos de lo esperado.
Japón también ve afectadas sus proyecciones: su crecimiento será de solo 0.6% en 2025, una reducción de medio punto porcentual debido al impacto combinado de los aranceles y la contracción del comercio global.
El FMI advirtió que la incertidumbre sobre las políticas comerciales, el endurecimiento de las condiciones financieras y la volatilidad en los mercados podrían tener efectos aún más profundos si las tensiones escalan. Aunque el sistema monetario internacional se ha mantenido estable hasta ahora, el organismo alerta que una ruptura mayor podría generar consecuencias más disruptivas.
A mediano plazo, el FMI mantiene su estimación de crecimiento global en 3.2% para los próximos cinco años, por debajo del promedio histórico de 3.7%, señalando que sin reformas estructurales profundas, no habrá mejora sustancial en el horizonte económico.
El mensaje del FMI es claro: el proteccionismo rampante, la pérdida de confianza en la estabilidad de las reglas comerciales internacionales y el debilitamiento de la cooperación global están erosionando la capacidad de crecimiento de las principales economías del mundo. En un contexto cada vez más volátil, las decisiones políticas tendrán un peso decisivo en el rumbo económico del planeta.
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