La economía global apreciará un crecimiento sólido del 3% en este año, superando el pronóstico anterior del 2.8% establecido en abril. Esta actualización, realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), surge como una noticia alentadora dentro del complejo panorama arancelario que enfrenta el comercio internacional.
A pesar de la paulatina disminución de tensiones en torno a los aranceles propuestos por Estados Unidos, que expirarán el 1 de agosto, la incertidumbre persiste. Desde abril, Estados Unidos ha logrado negociar acuerdos comerciales con varias naciones, incluyendo el Reino Unido, Japón y la Unión Europea. Sin embargo, otros socios todavía se apresuran a evitar incrementos en sus tarifas aduaneras, que llegan hasta un 50% en el caso de Brasil y un 30% en México.
El FMI también apunta a que, aunque la economía mundial crecerá un 3%, este aumento será menos que en 2024, que se prevé en un 3.3%. Según el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, el impacto de los aranceles no se ha materializado de la manera alarmante que se temía en abril. La inflación se mantiene dentro de lo proyectado, con un promedio mundial del 4.2% para este año y el 3.6% para 2026.
Los factores que han contribuido a esta resiliencia económica incluyen la pausa en los aranceles y un pequeño estímulo fiscal en países como Estados Unidos. Sin embargo, Gourinchas advierte que esto puede tener efectos colaterales: las empresas están acumulando reservas anticipándose a un posible aumento en los gravámenes, lo cual podría resultar en una reducción de la actividad comercial en el segundo semestre de 2025 y en 2026.
Las diferencias económicas entre países se vuelven evidentes. Mientras se espera que Estados Unidos crezca un 1.9% este año —un leve incremento respecto a abril—, la Eurozona avanzará solo un 1%, con una aportación modesta de sus principales economías. Francia y España mantendrán sus previsiones, mientras que Alemania solo verá un crecimiento mínimo.
En contraste, el pronóstico para China ha mejorado significativamente, alcanzando un 4.8%, impulsado por varios factores, a pesar de enfrentar desafíos internos como la débil demanda y un sector inmobiliario en crisis.
En América Latina y el Caribe, se anticipa un crecimiento de 2.2% para 2025, una ligera mejora respecto de las proyecciones de abril, aunque aún por debajo del 2.4% del año anterior. Brasil, en particular, experimentará un crecimiento del 2.3%, a pesar de sus desafíos fiscales y de deuda pública.
La situación en México es aún más optimista, con un crecimiento previsto del 0.2%, superando la contracción del 0.3% que se anticipaba anteriormente. Argentina se mantendrá sin cambios en sus proyecciones, con un crecimiento del 5.5% este año y 4.5% en 2026.
A pesar de estas perspectivas alentadoras, el FMI también advierte que las tensiones geopolíticas podrían afectar las cadenas de suministro y aumentar los costos de las materias primas, lo que sugiere que la fragilidad del sistema global todavía está presente.
Fecha de publicación original: 2025-07-29 07:15:00.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


