La librería Tur Ferrer, un emblemático rincón de Sant Francesc en Formentera, se erige como un refugio de tranquilidad y cultura en una isla que ha cambiado drásticamente a lo largo de los años. Regida por Carmen Tur y su hijo Joan, ambos formenteranos de nacimiento, esta librería ha sido un baluarte para los amantes de la lectura, ofreciendo recomendaciones que han salvado más de un verano a sus clientes.
Carmen, con 61 años, refleja una postura melancólica sobre su hogar y su pasado. Nacida justo enfrente de donde ahora se ubica la librería, compartió una infancia marcada por la simplicidad y la libertad. Recuerda una Formentera idílica, donde la calma era la norma y la vida transcurría sin el bullicio actual. Sin embargo, no oculta que la vida también tenía sus retos; la pobreza era parte del paisaje, aunque ella se siente afortunada por haber crecido en una familia unida.
El negocio literario familiar se inició en 1962, y aunque la librería actual se estableció en la década de los setenta, su legado perdura. Durante el verano, atienden a turistas en busca de libros con los que acompañar sus días de playa, mientras que el resto del año, su clientela está compuesta por residentes y familias locales, con un enfoque particular en literatura infantil y juvenil.
En sus reflexiones, Carmen se muestra crítica con la evolución de la isla. Expresa su decepción al ver cómo la exclusividad y la especulación han ido ganando terreno, transformando la esencia de Formentera en lo que ella describe como un “parque temático para ricos”. Los costos de vida, que muchas veces parecen arbitrarios, han subido exponencialmente, afectando la capacidad de los habitantes de vivir cómodamente. Este cambio superficial de la isla la ha llevado a sentir insomnio y ansiedad, emitiendo un lamento por la comunidad que se ha visto agobiada por la llegada del turismo masivo.
Carmen también rememora su interacción con los primeros hippies que visitaban la isla, disfrutando del espíritu libre que traían consigo. Sin embargo, no todo es nostalgia; asiduamente observa con recelo la transformación que ha sufrido su hogar, presenciando el cierre de locales emblemáticos y el surgimiento de una cultura de consumo que, a su juicio, deja a muchos en la penuria.
Su amor por los libros es evidente; a pesar de las adversidades y los cambios, la librería sigue siendo un lugar donde se fomenta la lectura y el conocimiento. A Carmen le gustaría que su preferido, “Jane Eyre”, sea un punto de partida para que otros se enamoren de la literatura como ella lo hizo de niña.
En conclusión, la historia de la librería Tur Ferrer nos ofrece un vistazo nostálgico a un pasado en el que la cultura y la comunidad antes prevalecían sobre el consumo desmedido. Mientras Formentera continúa navegando por su compleja interacción entre tradición y modernidad, Carmen persiste en su misión de rescatar ese sentido de conexión con los libros y su entorno, manteniendo viva la antorcha del conocimiento en una isla que, a menudo, parece haberse olvidado de sus raíces.
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