Guadalajara, Jalisco, se ha consolidado como el segundo mayor exportador de México, con 22 sectores exportadores que enfrentan efectos mixtos debido a la fortaleza del peso mexicano, que cotiza por debajo de las 17 unidades por dólar. Este panorama ha traído consigo diversas consecuencias para las industrias locales.
Industrias como la electrónica, manufactura avanzada y una parte del sector automotriz han logrado beneficiarse del abaratamiento de insumos importados. Sin embargo, sectores más tradicionales como el mueblero, textil-vestido y agroindustrial, junto con las pequeñas y medianas empresas (Pymes), han visto una disminución en sus ingresos en pesos, según han señalado líderes empresariales de la región.
Miguel Ángel Landeros, presidente del Consejo Mexicano del Comercio Exterior (COMCE) de Occidente, destaca que el impacto del tipo de cambio varía según el nivel de integración nacional de cada empresa. Si bien el peso fuerte no favorece las exportaciones en general, la fuerte integración de México con Estados Unidos le ha otorgado una ventaja competitiva, especialmente para las empresas que importan en gran medida.
Landeros advirtió que aquellas compañías con alto contenido nacional son las más perjudicadas. Por ejemplo, una empresa que importa un 80% de sus insumos se encuentra en un mejor escenario que otra que solo usa un 50% de insumos locales.
Por otro lado, Ernesto Sánchez Proal, presidente de la American Chamber of Commerce (AMCHAM) en Guadalajara, ha observado un aumento en los costos de insumos nacionales que ha superado el 15%, lo que ha reducido notablemente los márgenes de exportación. En la manufactura avanzada, los costos directos asociados a la mano de obra representan entre un 10% y un 20% del producto total, mientras que la integración de insumos locales puede alcanzar hasta un 30%. Esto ha llevado a un impacto en los márgenes de ganancia de entre un 5% y un 7%, lo que resulta perjudicial en un sector donde los márgenes de exportación son típicamente bajos.
Sánchez Proal sugiere la implementación de políticas de compensación por parte del gobierno federal, tales como estímulos fiscales y financiamiento a tasas preferenciales, para mitigar estos efectos adversos.
En el sector agroindustrial, Lorena Delgado, presidenta del Consejo de Desarrollo Agropecuario y Agroindustrial de Jalisco, reportó que con el peso cerrado por debajo de las 17 unidades por dólar, se ha registrado una depreciación de aproximadamente 11%. Este escenario perjudica tanto al exportador mexicano como a aquellos que deben competir con importaciones más baratas. Las exportaciones agropecuarias y pesqueras, a junio de 2026, han caído un 4%, mientras que las importaciones han aumentado un 8.7%.
Por ejemplo, un exportador que el año pasado obtenía 19 millones de pesos ahora recibe solo 16.9 millones, sin contar el incremento en los costos de producción. A este panorama se suma la creciente importación de productos como pollo, que ha saturado el mercado, afectando aún más la competitividad del producto nacional.
Finalmente, el sector mueblero no está exento de dificultades. Roberto Quiñones, coordinador del Comité de Exposiciones de la Asociación de Fabricantes de Muebles de Jalisco (AFAMJAL), reporta que la debilidad del dólar, junto a aranceles sobre ciertos insumos, ha provocado una caída en las exportaciones de este sector de entre 8% y 10%.
En este contexto, la situación de las exportaciones en Jalisco es una mezcla de oportunidades y desafíos que resaltan la necesidad de adaptarse a las fluctuaciones del mercado y del tipo de cambio, mientras se protegen los intereses de todos los sectores involucrados.
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