Francesca Thyssen-Bornemisza, coleccionista de arte y figura esencial en el mundo cultural, se muestra satisfecha con un reciente anuncio que marca un hito en su legado artístico. A partir de 2032, el Museo Thyssen de Madrid contará con una nueva sede en el edificio del Palacio de Hielo, a solo unas calles de su actual ubicación. Este nuevo espacio albergará las 365 obras que ha donado y prestado al museo, una pieza por cada día del año, reflejando su compromiso con la difusión del arte contemporáneo y el deseo de establecer un diálogo constante con el público.
Francesca, a sus 68 años, ha tenido un largo camino para hacer realidad su sueño de que su colección de arte contemporáneo se exhiba en un espacio de referencia. Desde hace más de cuatro años, ha manifestado su intención de que su legado se uniera a la historia del museo que ya resguarda las obras de su padre, el barón Thyssen, y de Carmen Cervera. El proyecto ha sido respaldado por el Estado, que financiará la creación de más de 8,000 metros cuadrados dedicados a la exposición y a actividades culturales diversas.
La búsqueda del Palacio de Hielo, que se encontraba cerrado desde 2007, comenzó tras una larga reflexión sobre la necesidad de un espacio que acogiera obras contemporáneas. Este edificio, que fue la primera sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1939, pasó a ser un objetivo fundamental para Francesca y su equipo. Con la colaboración de personalidades del ámbito artístico, como María de Corral y Guillermo Solana, la idea de reunir colecciones contemporáneas finalmente se ha concretado.
Francesca destaca que, para permitir la entrada de estas nuevas obras, era necesario cumplir con la normativa del museo: permitir la donación y el préstamo a largo plazo de 365 obras, valoradas en casi 26 millones de euros, sin retorno privado en este proceso.
Esta iniciativa busca establecer un espacio que no solo se limite a ser una pinacoteca tradicional, sino que aspire a ser un “museo del siglo XXI”, accesible y acogedor. Francesca enfatiza la importancia de que estos espacios culturales sean lugares de diálogo, donde las diversas visiones puedan coexistir. Al respecto, plantea una inquietud sobre el futuro del arte: ¿sobrevivirá a las próximas generaciones o tomará un rumbo distinto?
La relación en la familia Thyssen ha evolucionado en los últimos años hacia una convivencia armoniosa, reflejada en las declaraciones de Francesca sobre su conexión con Borja Thyssen, el hijo adoptivo del barón. El ambiente familiar, donde la colaboración se ha vuelto esencial, marca una nueva era de entendimiento y cooperación, lejos de viejas tensiones.
La comunidad artística y cultural en Madrid se prepara, pues, para este largo proceso administrativo que culminará en la apertura de un nuevo espacio dedicado a la creatividad contemporánea. Con el apoyo del Estado y la generosa donación de Francesca, el futuro del Museo Thyssen podría redefinir el panorama de la cultura en la capital española, invitando a futuras generaciones a explorar y reflexionar sobre el arte.
Actualización al 2026-09-21 21:30:00.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


