Francia acusó el martes a Rusia de utilizar sus suministros de gas natural como “arma de guerra”, ya que Gazprom cortó el suministro a una de sus principales instalaciones y se prepara para cortar el tránsito en un importante gasoducto hacia Alemania.
Los gobiernos europeos se esfuerzan por encontrar soluciones para mitigar el aumento de los costes energéticos para las empresas y los hogares, así como para encontrar alternativas a la fuente de energía rusa. Los países occidentales temen que Rusia esté subiendo los precios del gas para obligarles a abandonar su apoyo a Ucrania, una táctica que el presidente ucraniano calificó el lunes de “terrorismo económico”.
El Kremlin lo niega. “Está muy claro que Rusia está utilizando el gas como arma de guerra y tenemos que prepararnos para el peor de los escenarios, el de la interrupción total del suministro”, dijo la ministra francesa de Transición Energética, Agnes Pannier-Runacher.
Europa ya ha sido informada de que Gazprom detendrá el flujo de gas a través de Nord Stream 1 desde el miércoles hasta el viernes para realizar nuevos “trabajos de mantenimiento”.
Elisabeth Borne, Primera Ministra de Francia, instó el lunes a las empresas a hacer planes de ahorro energético antes del próximo mes, advirtiendo que serían las primeras afectadas si Francia se ve obligada a racionar el suministro de gas y electricidad.
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