La primera ministra en funciones de Dinamarca, Mette Frederiksen, logró consolidar su tercer mandato consecutivo el 1 de junio de 2026, un hito sin precedentes en la política escandinava. Este logro fue el resultado de 70 días de intensas negociaciones, el proceso más largo de formación de gobierno en la historia del país, donde la líder socialdemócrata orquestó una coalición de centroizquierda que promete llevar al ejecutivo hacia posiciones más progresistas, tras cuatro años apoyada por partidos de centroderecha.
La nueva coalición está compuesta por cuatro partidos: el Partido Socialdemócrata, el Partido Social Liberal (Radikale Venstre), la Izquierda Verde (Socialistisk Folkeparti) y los Moderados, liderados por Lars Løkke Rasmussen. Juntos, los partidos suman 82 de los 179 escaños del Folketing, el parlamento danés, y gobernarán en minoría. La coalición dependerá principalmente del apoyo externo de la Alianza Rojo-Verde, un partido de extrema izquierda que no forma parte del gabinete.
Las elecciones del 24 de marzo dejaron un parlamento notablemente fragmentado, con 12 partidos distintos representados, incluidas tres formaciones de ultraderecha. A pesar de que los socialdemócratas sufrieron su peor resultado desde 1903, continuaron siendo la fuerza más votada con 38 escaños. Durante semanas, se sucedieron intentos de formar gobierno tanto desde la izquierda como desde los liberales y conservadores, sin que ninguno prosperara.
El acuerdo de gobierno trae consigo una agenda social ambiciosa. Entre las promesas destaca la atención dental gratuita en un plazo de diez años, transporte público gratuito para menores de 22 años y la eliminación del IVA sobre frutas y verduras. Además, se contempla la reintroducción del feriado Store Bededag, eliminado en 2022 para financiar el gasto en defensa, y se ha dejado fuera de la agenda la propuesta de un impuesto a la riqueza que Frederiksen promovió en su campaña.
El documento programático de 70 páginas sitúa la soberanía del Reino de Dinamarca como un pilar clave de la agenda exterior. El texto reafirma el compromiso con la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación del reino, especialmente en un contexto de presión por parte del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha reactivado sus demandas sobre Groenlandia, un territorio ártico rico en minerales. Frederiksen y los líderes groenlandeses han rechazado estas pretensiones, recibiendo el apoyo de los parlamentarios de Groenlandia hacia el nuevo gobierno.
En el ámbito de la defensa, el ejecutivo se ha comprometido a cumplir con el objetivo de la OTAN de elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB para 2035. Dinamarca ya destinó el 3,34% de su PIB a defensa en 2025, lo que la convierte en uno de los países con las contribuciones más altas de la Alianza. Además, se ratificó el apoyo a Ucrania y el acuerdo bilateral de producción conjunta de armamento con Kiev, firmado en la cumbre de La Haya en junio de 2025.
En cuanto a la política migratoria, se espera que no haya cambios significativos. Frederiksen ha anunciado la intención del gobierno de deportar a más extranjeros condenados por delitos graves y avanzar en la creación de centros de deportación fuera de Europa, resaltando que el modelo danés, reconocido como uno de los más restrictivos de Europa, es objeto de interés por parte de otros gobiernos del continente.
Con este nuevo mandato, Mette Frederiksen está a un paso de convertirse en la primera ministra más longeva de Dinamarca desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad de mantener la cohesión en una coalición heterogénea que debe gestionar simultáneamente las presiones externas, el costo de vida y las expectativas de una izquierda que ha estado esperando su turno durante años.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


