La demolición del emblemático Vaillancourt Fountain en San Francisco ha comenzado con controversias y complicaciones. Un incidente reciente en el proceso de desmantelamiento tuvo lugar cuando los equipos de construcción accidentalmente iniciaron un incendio al cortar las estructuras metálicas del monumental arte de Armand Vaillancourt. Según un portavoz de la Comisión de Artes de San Francisco, durante las actividades de corte por soplete, los escombros dentro de los tubos se encendieron. Aunque el equipo actuó rápido al controlar el fuego con agua, la situación ha despertado preocupaciones sobre la seguridad del proceso.
La remoción de este histórico pozo, que data de 1971, arrancó el 4 de mayo de este año, luego de que un tribunal de apelaciones en California rechazara la solicitud del grupo local “Friends of the Plaza” para detener su eliminación. Este grupo ha estado luchando para preservar el pozo, denunciando que las supuestas razones de seguridad planteadas por la ciudad, relacionadas con la presencia de asbesto, se contradicen con las prácticas actuales de desmantelamiento que podrían poner en riesgo la salud pública. El portavoz de la ciudad menciona que el asbesto está “encapsulado”, pero no pudo aclarar cómo se determina esa condición o si se idearon advertencias para el público sobre la posible exposición.
Durante una visita al sitio el 6 de mayo, se observó que los trabajadores no usaban máscaras ni ropa protectora adecuada, lo que suscitó aún más inquietudes. Jack McCarthy, de “Friends of the Plaza”, cuestiona la lógica detrás de la afirmación de la ciudad de que el pozo representa un peligro mientras se expone potencialmente a las personas a materiales peligrosos durante la demolición.
A lo largo del último año, la ciudad ha argumentado que el pozo tenía un estado crítico que justificaba su eliminación. Sin embargo, adversidades en el mantenimiento, que se atribuían al desarrollador BXP durante décadas, han contribuido a la dilapidación del lugar. San Francisco ha propuesto la remoción del pozo bajo la premisa de que amenazaba la seguridad pública, aludiendo a problemas estructurales y la acumulación de personas en situación de calle en la plaza.
La oposición de la comunidad, incluyendo la del propio Vaillancourt, ha llevado a un cambio en la postura de las autoridades, quienes han acordado desmantelar el pozo para guardarlo durante tres años, a un costo de aproximadamente $4 millones. Esta decisión vino a raíz de que el pozo fue considerado elegible para el Registro Nacional de Lugares Históricos, incluso mientras el debate sobre su futuro continúa.
Aunque el grupo sigue comprometido con la salvaguarda del pozo y la plaza, surge un sentimiento de desconexión entre las acciones de la ciudad y las preocupaciones de la comunidad sobre la salud pública. A medida que avanza el proceso, todos los ojos están puestos en cómo se manejará el futuro del Vaillancourt Fountain y si se garantizará la seguridad y la preservación artística del histórico lugar.
Actualización: La información aquí proporcionada corresponde a datos disponibles hasta el 8 de mayo de 2026.
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