En un reciente artículo de opinión, se ha hecho énfasis en la necesidad de prestar mayor atención a una cuestión que suele ser pasada por alto en la discusión sobre la violencia de género. Se trata del llamado “agujero” por el que se cuelan los hombres que asesinan, el cual revela importantes lagunas en el sistema de prevención y atención de la violencia machista.
Uno de los puntos clave que se resalta en el artículo es la manera en que la sociedad tiende a enfocarse en la víctima de la violencia, sin prestar demasiada atención a las señales de alerta que pueden indicar que un hombre es un potencial agresor. Esta falta de atención temprana puede llevar a la consecuencia más grave: el asesinato.
El texto sostiene que el sistema de prevención y atención de la violencia de género está diseñado para responder a los casos que ya han llegado a un punto crítico, desatendiendo por completo la necesidad de trabajar en la prevención primaria. En este sentido, se critica que las medidas actuales se orienten únicamente a la identificación de víctimas en estado extremo de vulnerabilidad, ignorando que la violencia de género comienza mucho antes.
El artículo recoge, además, una serie de datos alarmantes sobre las políticas públicas que se han desarrollado para combatir la violencia de género. Se destaca en particular el hecho de que muchas veces se subestima la importancia de los dispositivos electrónicos para monitorizar a los agresores, siendo que estos pueden ser una herramienta efectiva para anticipar una posible recaída y tomar medidas preventivas.
Otro punto que se suele pasar por alto, según el autor, es que muchas veces los hombres que asesinan a sus parejas presentan un historial de violencia previo que no ha sido detectado o tratado. Es por ello que se reclama la necesidad de trabajar en mejorar los protocolos de atención y acompañamiento, así como en la educación y concientización de la sociedad en torno a esta problemática.
En definitiva, el artículo apunta a la necesidad de tomar en cuenta todos los factores que intervienen en la violencia de género, incluyendo tanto el entorno cultural y social como el sistema de prevención y atención. Solo así, se sostiene, se podrá cerrar el “agujero” por el que se cuelan los hombres que asesinan y se avanzará hacia una sociedad más segura y justa para todas las personas.
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