La reciente serie Pluribus ha capturado la atención de los espectadores con su intrigante premisa de un mensaje radiofónico procedente de un planeta a 600 años luz de distancia. Este mensaje resulta ser el código ARN de un virus alienígena, que al ser sintetizado, provoca que casi toda la humanidad actúe como una sola entidad: un enjambre con objetivos y valores comunes. Este concepto resuena con el antiguo lema estadounidense “E pluribus unum” — de muchos, uno.
Solo 13 personas logran permanecer inmunes, entre ellas Carol Sturka, una novelista romántica que lucha por conservar su individualidad frente a los esfuerzos de este colectivo por asimilarla. La narrativa plantea un enigma sobre la naturaleza del nuevo estado de conciencia: si los infectados, los “plurbs”, se comunican entre sí a través de ondas de radio de manera inconsciente, ¿cómo funciona este colectivo a nivel físico?
Las ondas de radio, una categoría de ondas electromagnéticas, son clave para esta discusión. Estas ondas se sitúan en un extremo del espectro electromagnético, caracterizadas por sus frecuencias bajas y longitudes de onda largas, lo que las hace ideales para la comunicación a larga distancia. Pero, ¿cómo se generan? A través de un proceso en el que un campo eléctrico cambiante acelera cargas eléctricas, como en una antena de radio. Aunque se carece de evidencia directa, se postula que el cuerpo humano, al funcionar como un circuito eléctrico, podría también emitir señales, quizás bajo condiciones desconocidas que ha alcanzado la civilización alienígena.
La pregunta, entonces, es hasta dónde pueden comunicarse los plurbs. Suponiendo que cada humano en estado de enjambre actúa como un transmisor y receptor de radio, la dinámica se asemeja a una red descentralizada. Con un estimado de 80 vatios de energía producidos por el metabolismo de un humano en reposo, y asumiendo que un 10% de esta energía se destina a la transmisión, cada plurb podría emitir aproximadamente 8 vatios. Esto implica que la señal, al dispersarse en todas direcciones, disminuiría su intensidad conforme se aleja del transmisor.
Dicho de otra manera, la intensidad de la señal se reduce con la distancia, creando una esfera en expansión alrededor de cada plurb. Este fenómeno es una ilustración fascinante de cómo la ciencia puede entrelazarse con la ficción, y plantea reflexiones sobre la identidad y la comunicación en un mundo en el que la individualidad se ve amenazada por la coletividad.
Con una mezcla de ciencia y exploración social, Pluribus no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre las conexiones humanas y el valor de la individualidad en un universo cada vez más interconectado. La serie, que ha terminado su primera temporada, ofrece material amplio para la especulación y el análisis; un verdadero testimonio del poder que la narrativa puede tener en la comprensión de fenómenos complejos.
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