Estamos a las puertas de un periodo crucial para la inteligencia artificial (IA) en México. En 2026, no basta con contar con tecnología avanzada; el verdadero desafío radicará en disponer del talento necesario para aprovecharla de manera responsable y creativa.
La conversación sobre IA exige una acción inmediata. Anualmente, revisamos las tendencias que moldearán el panorama tecnológico y regulatorio, y un hallazgo destacado es la necesidad de transformar la capacitación en un objetivo prioritario. Esto es vital para elevar la competitividad del país. La aceleración en la adopción de IA, tanto en el sector público como en el privado, está creando brechas que complican su integración y agravan las desigualdades existentes.
Según un reciente estudio de IDC, comisionado por Dell Technologies, más del 60% de las empresas mexicanas ya implementan soluciones de IA. Sin embargo, solo el 41% de ellas cuenta con una estrategia clara para su aplicación a gran escala. Uno de los principales obstáculos identificados es la carencia de talento especializado.
Frente a este escenario, la cooperación entre gobiernos, empresas y universidades es esencial. Debemos formar nuevos perfiles técnicos y capacitar a quienes ya están activos en la economía. Nuestro objetivo para 2026 debe ser contar con una “fuerza laboral lista para la IA”, capaz de convivir y colaborar con tecnologías emergentes. Las habilidades requeridas abarcan desde el análisis de datos y la interpretación de modelos predictivos, hasta la toma de decisiones éticas en entornos automatizados.
Además, es imperativo replantear las alianzas público-privadas como plataformas para compartir conocimientos y escalar programas de formación. Las iniciativas aisladas no son suficientes; es fundamental desarrollar una estrategia colaborativa que combine visión y ejecución, además de medir el impacto de manera clara.
Hoy ya se observan acciones tangibles: gobiernos locales están ofreciendo capacitaciones gratuitas a pequeñas y medianas empresas, mientras que algunas universidades han comenzado a integrar módulos de IA generativa en sus planes de estudio. Diplomados híbridos que incluyen componentes prácticos están facilitando la adaptación de profesionales a entornos automatizados y al modelado de datos.
La historia reciente nos ha demostrado que cuando la tecnología avanza más rápido que la formación de las personas, surgen ansiedad, resistencia y oportunidades perdidas. En contraste, cuando el crecimiento del talento acompaña el ritmo de la innovación, se producen resultados claros: crecimiento económico, empleos más valiosos y sociedades más resilientes.
El 2026 tiene el potencial de ser un parteaguas. No se trata simplemente de quien tenga acceso a la tecnología más avanzada, sino de aquellos que logren desarrollar el talento capaz de utilizarla con responsabilidad, creatividad y propósito.
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