Analistas de S&P Global Market Intelligence han revelado que el flujo total de remesas captadas en México durante el 2025 alcanzó la cifra de 62,000 millones de dólares. Aunque esta entrada es indudablemente positiva, se trata de una caída inesperada del 4.9% en comparación con el año anterior. Según el informe, este descenso se debe en gran medida a la política migratoria de Estados Unidos, que ha afectado notablemente a México.
Este comportamiento es interesante, ya que contrasta con la tendencia regional en América Latina y el Caribe, donde se espera que las remesas alcancen unos 178,000 millones de dólares en 2025, representando un incremento del 7% anual. De concretarse la proyección de S&P, las remesas de México constituirían un significativo 34% del total de flujos en dólares enviados por migrantes de la región.
El Banco de México revelará el dato oficial final de las remesas el próximo 3 de febrero. Hasta noviembre de 2025, las remesas sumaban 56,469 millones de dólares, indicando una disminución del 5.1% anual. Se estima que en diciembre se destinaron 5,531 millones de dólares, lo que marcaría el octavo mes consecutivo con flujos mensuales superiores a 5,000 millones de dólares.
El análisis de S&P también advierte sobre una desaceleración de las transferencias en dólares para el año en curso y el siguiente, lo que podría tener un impacto negativo en el consumo privado en México. Este menor ritmo se atribuye tanto a un desempeño económico global más lento como a la continuidad de las deportaciones desde Estados Unidos.
El informe destaca que casi el 90% de las remesas recibidas en México en 2025 provinieron de Estados Unidos, mientras que el resto llegó de Europa. Estados Unidos sigue siendo la principal fuente de remesas en la región, con un 61% del total, seguido por Europa y otros países de América Latina.
A pesar de estas cifras, México se mantiene como el mayor receptor de remesas en la región. Sin embargo, al evaluar los ingresos en relación con el PIB, México ocuparía el duodécimo lugar, ya que en 2025 las remesas representaron poco menos del 3.5% de su Producto Interno Bruto (PIB). En contraste, países como Honduras, Nicaragua y El Salvador sobresalen, con remesas que constituyen un porcentaje considerable de su PIB: 30%, 28% y 27%, respectivamente.
La caída esperada en los ingresos de remesas en dólares presenta importantes desafíos para el consumo privado y la economía mexicana. En este contexto, la situación podría seguir evolucionando, afectando tanto a quienes dependen de estos flujos como al panorama económico más amplio.
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