Al menos tres personas han perdido la vida durante el fin de semana a causa de la tormenta Amy, que ha devastado el norte de Europa con vientos intensos y lluvias torrenciales. Este fenómeno meteorológico ha tenido un impacto significativo en infraestructuras críticas, además de interrumpir el suministro eléctrico para decenas de miles de ciudadanos.
Las autoridades en Irlanda reportaron un fatal incidente en Letterkenny, donde un hombre perdió la vida debido a las condiciones climáticas adversas. En Francia, al menos dos hombres también fallecieron, según comunicados oficiales del sábado. El impacto de la tormenta ha sido notable, afectando gravemente el transporte terrestre y marítimo en el Reino Unido, Irlanda y Escandinavia, que han enfrentado intensas lluvias y ráfagas de viento.
Los Parques Reales de Londres han tenido que cerrar sus puertas en respuesta a las condiciones climáticas, mientras que la agencia meteorológica británica, Met Office, informó de rachas de hasta 154 km/h registradas en la isla de Tiree, situada frente a la costa occidental de Escocia. Esto ha dejado a más de 200,000 hogares sin electricidad en Irlanda e Irlanda del Norte, mientras que en Escocia, los servicios de ferry y las carreteras han quedado bloqueados por árboles caídos. Fraser Wilson, portavoz de Scottish and Southern Electricity Networks, indicó que los ingenieros están trabajando activamente para restaurar el servicio a unos 62,000 clientes afectados.
En Francia, la tormenta ha llevado a que partes del norte del país emitan una alerta naranja por las fuertes ráfagas de viento. En la costa norte, se han registrado vientos de hasta 131 km/h, mientras que el interior ha visto ráfagas alcanzando los 110 km/h. Desafortunadamente, dos hombres de edad adulta, de 18 y 48 años, perdieron la vida tras intentar nadar en el área de Étretat, y un tercer hombre de 25 años fue fatalmente herido cuando una rama de árbol cayó sobre su vehículo.
Bélgica también ha sentido el impacto de la tormenta Amy, donde los vientos han superado los 100 km/h, lo que llevó a las autoridades a declarar una alerta naranja en todo el país. Además, se han cerrado los rompeolas de Ostende como medida preventiva, y se ha habilitado el número de emergencias 1722 para solicitudes no urgentes de ayuda a los bomberos.
Las consecuencias de la tormenta se han extendido a Escandinavia, donde Suecia, Dinamarca y Noruega han reportado daños debido a los fuertes vientos. Decenas de miles de hogares en esta región han quedado sin electricidad, mientras que lluvias torrenciales y mareas altas han afectado las zonas costeras. En Noruega, los tejados han volado por los aires y más de cien carreteras han tenido que cerrarse debido a la caída de árboles. Las autoridades están en alerta ante precipitaciones extremas que se prevé continuarán.
Suecia no ha sido la excepción, registrándose fuertes vientos y lluvias en el sur y centro del país. El Instituto Meteorológico e Hidrológico Sueco (SMHI) ha emitido alertas naranjas para varias áreas, mientras que los meteorólogos de Gran Bretaña, Irlanda y los Países Bajos, han unido fuerzas para nombrar tormentas que puedan causar interrupciones significativas.
Esta es la primera tormenta de la temporada y está causando estragos a su paso por el norte de Europa.
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