En el vibrante corazón de la colonia Granada, frente al emblemático Museo Soumaya en Ciudad de México, se erigen dos espectaculares gradas que parecen interrumpir el bullicioso flujo de la vida diaria. Estas instalaciones no son simples asientos; son testimonios de un legado deportivo, pues llevan grabados los nombres de legendarios futbolistas mexicanos, recordando la historia triunfante del estadio Azteca, que se prepara para acoger su tercer Mundial el 11 de junio de este año.
Desde este sábado y hasta el 26 de julio de 2026, las gradas forman parte de la destacada exhibición Fútbol y arte: Esa misma emoción, un intento de explorar el deporte como un fenómeno cultural que trasciende las fronteras de la cancha. La obra, titulada Tribunas (2026), es una creación del colectivo Tercerunquinto, compuesto por Gabriel Cázares y Rolando Flores. Cázares describe la instalación como una forma de arquitectura social que organiza a las personas, destacando el dinamismo de las rivalidades que se entrelazan en un estadio, donde, a pesar de los diferentes puntos de vista, todos comparten un espacio común.
La curaduría de la muestra está a cargo de Guillermo Santamarina, quien enfatiza que la exhibición no se limita a una mera exploración de objetos futbolísticos, sino que también aborda temas sociales, históricos y contemporáneos que invitan a una reflexión más profunda. Con alrededor de 1,933 obras de 69 artistas, la exposición invita a los visitantes a una experiencia que comienza con el estruendo de gritos y cánticos que evocan la emoción de un partido de fútbol.
Las distintas etapas de la exhibición extienden una crítica sobre las dinámicas de género y las estructuras de poder en el ámbito deportivo, destacando la obra Dechado de impedimentos (2025) de Sofía Echeverri. Esta pieza resalta la lucha y las dificultades enfrentadas por las jugadoras de la Selección Mexicana, utilizando bordados que relatan sus vivencias, así como su relegamiento en la narrativa del fútbol.
Un aspecto innovador del diseño de la exposición, realizado por el arquitecto Mauricio Rocha, incluye un piso que simula una cancha de fútbol, enfatizando la conexión entre el arte y el deporte. Entre las obras, destaca Finale II (1990) de Wim Delvoye, una portería que refleja el famoso dicho de “pan y circo”.
En la segunda planta, el visitante se encuentra con La Liga de Tlaxcala (2025) de Gabriel Garcilazo, que reinterpreta la historia de la Conquista desde una perspectiva fresca, cuestionando la narrativa tradicional y explorando la compleja construcción de la identidad nacional.
La experiencia se complementa con instalaciones interactivas, como una mesa de futbolito que invita a la participación del público, y un videocollage que examina la relación entre fallos deportivos y contextos históricos en Las trampas de la fe. A.K.A. La tentación del fracaso (2025) de Diego Berruecos.
Con un enfoque final en la intersección del arte y la vida cotidiana de los futbolistas, la serie de fotografías en lockers de Iñaki Bonillas muestra momentos íntimos de los jugadores, ofreciendo un vistazo a su humanidad detrás del escenario.
Esta espectacular confluencia de fútbol y arte, presentada en el Museo Jumex, no solo celebra el deporte como un fenómeno cultural, sino que también invita a la reflexión sobre su impacto social, la historia y los relatos que aún quedan por contar. No cabe duda de que el eco de esta exhibición resonará significativamente en la memoria colectiva y artística del país durante los próximos meses.
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