El G-7 de alto voltaje está a la vuelta de la esquina y el mundo está expectante por lo que ahí se discutirá. Los líderes mundiales de las democracias más importantes de la Tierra se reunirán para discutir temas como la economía global, la seguridad y la crisis climática, entre otros. La reunión tendrá lugar en un momento de cambio constante en todo el mundo, agudizado por la pandemia que ha dejado miles de muertos y ha impulsado un retroceso en la economía mundial.
Entre los invitados a esta reunión, se encuentran Modi, el líder de India, y Lula, el líder de Brasil, dos líderes que han sido votados en sus países por sus posturas populistas y nacionalistas. Sin embargo, estos líderes han sido criticados por limitar la libertad de prensa y la libertad de expresión en sus países.
La presencia de estos líderes en la reunión puede significar un retroceso en la lucha por los derechos humanos, la lucha contra el cambio climático y la lucha contra la desigualdad. Esto se debe a que estos líderes han demostrado poco compromiso con estas causas en sus países.
La preocupación es aún mayor ya que el G-7 ha perdido parte de su autoridad debido a la no inclusión de naciones importantes como China, India y Brasil en su estructura. Esto significa que las decisiones tomadas en el G-7 pueden ser vistas como unilateralistas e ignorantes ante la opinión de países que no son parte del grupo.
Es crucial que se aborden estos temas en el G-7 y que se tomen decisiones concretas. Sin embargo, la inclusión de líderes como Modi y Lula lleva a cuestionar si estas soluciones serán inclusivas y verdaderamente efectivas para todos los ciudadanos del mundo. La reunión del G-7 será un punto de inflexión para la política mundial, y es preciso que los líderes aborden los temas de manera responsable para asegurar que las decisiones tomadas sean en beneficio de toda la sociedad.
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