Estados Unidos y el Grupo de los Siete (G7) han llegado a un acuerdo fundamental que podría marcar un cambio significativo en el ámbito fiscal global. Este nuevo entendimiento propone una exoneración para las empresas estadounidenses de ciertos componentes de un acuerdo internacional existente, lo cual podría beneficiar considerablemente a estas compañías.
En la reunión, el G7 estableció un sistema conjunto que responde a las preocupaciones planteadas por la administración estadounidense. Esta decidió desestimar la propuesta de impuestos de represalia de la Sección 899 del proyecto de ley de impuestos y gastos impulsado por el expresidente Donald Trump. La presidencia rotativa del G7, liderada por Canadá, ha emitido un comunicado destacando la importancia de este cambio en las regulaciones fiscales.
El grupo se ha comprometido a reconocer las actuales leyes de impuestos mínimos en Estados Unidos, contribuyendo a aportar una mayor estabilidad al sistema tributario internacional. Los funcionarios del G7 han manifestado su intención de trabajar en una solución que sea “aceptable e implementable para todos”, enfatizando la necesidad de cooperación multilateral en cuestiones fiscales.
Este acuerdo se produce en un contexto donde, en enero de 2021, Trump declaró, mediante una orden ejecutiva, que el acuerdo global para establecer un impuesto mínimo sobre sociedades no sería aplicable en Estados Unidos, retirándose de un histórico pacto negociado por la administración Biden con casi 140 países. Este pacto, que data de 2021, fue diseñado para abordar la competencia fiscal desleal y la evasión fiscal de grandes multinacionales, estableciendo un impuesto corporativo mínimo del 15 %.
El acuerdo mundial fue impulsado principalmente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el G20, y se divide en dos pilares: el Pilar 1, que aborda la reasignación de derechos fiscales, y el Pilar 2, que se centra en garantizar que las grandes corporaciones paguen un mínimo de impuestos.
Aunque el gobierno de Trump, desde el primer día de su mandato, firmó órdenes para alejar a Estados Unidos de este pacto fiscal, muchos países europeos han continuado aplicando el impuesto a las empresas estadounidenses que operan en su territorio. Esto había generado tensiones y preocupación dentro de la comunidad empresarial internacional.
El histórico acuerdo fiscal global se percibe como un intento colectivo de gestionar la complicada interacción entre las operaciones transnacionales de las empresas y las normativas impositivas locales. Este desarrollo resuena con la tendencia creciente hacia una mayor regulación fiscal en un mundo cada vez más globalizado.
La fecha de publicación de esta información es el 28 de junio de 2025, y cualquier actualización posterior a ese periodo deberá ser considerada como parte de un contexto en evolución. El escenario internacional sigue cambiando, y el enfoque del G7 en las políticas fiscales será un punto focal para observar en los próximos años.
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