Andrés Manuel López Obrador ha sido objeto de críticas por su manejo de las Fuerzas Armadas en México. Durante su campaña, prometió devolver a los militares a sus cuarteles, pero en la práctica ha aumentado su poder, incluso llegando a empoderarlos de formas que muchos no anticipaban. Las consecuencias de esta decisión continúan desarrollándose y prometen marcar un hito en la estructura del poder mexicano.
El enfoque del actual gobierno en la militarización del país recuerda a lo que ha sucedido en otras naciones, como Cuba, donde la empresa GAESA, creada bajo el régimen de Fidel Castro, controla una vasta red de negocios que incluyen hoteles, gasolinerías y mucho más, acaparando hasta un 80% de la recaudación empresarial en la isla. Esta estrategia ha sido replicada en Venezuela bajo Hugo Chávez y Nicolás Maduro, quienes emplearon tácticas similares para garantizar el control político y la lealtad del ejército.
En México, las Fuerzas Armadas han iniciado un proceso de legitimación y consolidación de poder. Este camino ha sido pavimentado por la creación de la Guardia Nacional, que opera bajo el mando del Ejército, y ha permitido que la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina asuman no sólo funciones de seguridad, sino también tareas en áreas como la economía y la infraestructura. Este fenómeno ha llevado a la inusitada presencia militar en sectores como la aviación comercial, validada por la Suprema Corte de Justicia que le ha otorgado a la Sedena la capacidad de operar en este ámbito.
Del 2018 al 2024, se ha evidenciado un crecimiento presupuestal desmesurado para las Fuerzas Armadas, con un aumento del 186%, pasando de 5,840 millones de dólares a 16,730 millones. Para el próximo año, se proyectan incrementos del 5.4% para el Ejército y del 19.4% para la Marina, además del 34% asignado a la Guardia Nacional, lo que suma una cantidad total de 31,486 millones de pesos. Aunque estos recursos son significativos, la falta de transparencia en dicho gasto plantea dudas sobre su adecuada utilización.
Regresando a la comparación con GAESA, esta entidad cubana se estableció en 1980 y actualmente gestiona alrededor de 100 empresas en sectores cruciales como agricultura, transporte y finanzas, lo que subraya la capacidad del gobierno de Cuba para centralizar el control económico. López Obrador ha argumentado que la militarización responde a la honestidad percibida de los militares; sin embargo, muchos consideran que esta decisión podría convertir a las fuerzas armadas en un pilar fundamental de su administración, más allá de la seguridad.
Las implicaciones de estas decisiones están diseñadas no solo para mantener el control, sino también para moldear el futuro político, social y económico del país. La militarización creciente de áreas civiles y el importante presupuesto asignado a las Fuerzas Armadas son manifestaciones claras de un camino que muchos están observando con atención crítica. La historia y el futuro de esta estrategia están aún por verse, pero sin duda, ya están dejando huellas profundas en el tejido de la nación.
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