En el contexto de la historia reciente de España, uno de los episodios más recordados es el del accidente nuclear en Palomares en 1966, que conmocionó al país. Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo durante el régimen franquista, tomó una decisión que marcó su legado: apareció en bañador ante la prensa junto al embajador de Estados Unidos, Angier Biddle Duke, sumergiéndose en las aguas de la zona afectada por el accidente. La imagen que transmitieron buscaba dar un mensaje de normalidad en medio de una situación alarmante, cuestionando si el líder político temía realmente las consecuencias de la radiación.
Avanzamos casi seis décadas y vemos cómo el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, parece haber reencontrado ese mismo espíritu comunicativo. En un intento por demostrar la salubridad de las Termas do Muiño, una atracción popular en la región, se grabó un vídeo en el que, acompañado de su concejala Noa Rouco Ferreira, se mete al agua en bañador. Su acción no solo busca infundir confianza en la seguridad del lugar, sino que evoca recuerdos del pasado y la polémica actitud de Fraga, aludiendo a tiempos en que la percepción del riesgo parecía más relajada.
El evento, que comenzó con un leve toque de humor cuando Jácome improvisó el uso del micro de solapa, culminó con su parodia de esos días lejanos, al decir: “Como si volviéramos 50 o 60 años atrás”. En el vídeo, ambos funcionarios se presentan como adalides del turismo y promotores de un lugar atractivo, aun mientras se hace evidente un cartel del Gobierno gallego que desaconseja el baño en el área. Este gesto ha tenido una repercusión significativa al llegar a los medios de comunicación de toda España, poniendo los ojos del público sobre las Termas do Muiño y su estado actual.
Sin embargo, detrás de la imagen fresca de un chapuzón en aguas debatidas hay un contexto más profundo. La Xunta había advertido que las Termas do Muiño no cumplían con las normativas necesarias para ser consideradas un espacio seguro para el baño. No obstante, el Ayuntamiento de Ourense contrarrestó esa afirmación, insistiendo en que las discrepancias eran administrativas más que de salud, lo que ha desencadenado un choque entre las dos instituciones.
A lo largo de los últimos años, Gonzalo Pérez Jácome ha ganado notoriedad no solo por sus decisiones políticas, sino también por acciones que han capturado la atención de la ciudadanía, desde sus excentricidades hasta su presencia en las redes sociales. Ahora, su último movimiento, al estilo de Fraga, ha encendido nuevamente el interés en las termas de la región, un lugar que había permanecido en el olvido debido a los cierres y las advertencias.
A medida que la comunidad observa la evolución de este episodio, queda claro que el branding personal y el manejo de la imagen pública son elementos claves en la política contemporánea. El futuro de las Termas do Muiño podría estar en juego, pero ya ha logrado captar la atención de medio país, un objetivo claramente alcanzado por la estrategia de comunicación del alcalde.
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