Las promesas del gobierno de México en relación al precio de la gasolina parecen cada vez más distantes de la realidad actual. A pesar de las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) durante su campaña electoral en 2018, donde aseguraba que el costo del combustible podría llegar a un máximo de 10 pesos por litro, hoy en día, los ciudadanos enfrentan una situación muy diferente. En distintas entidades de la República, el precio de la gasolina ha alcanzado cifras cercanas a los 30 pesos por litro.
En un contexto crítico, el Gobierno ha intentado mantener la gasolina magna por debajo de los 24 pesos, aunque la situación de la gasolina premium y el diésel sigue generando preocupación, dado que sus precios continúan en aumento, impactando de manera significativa la movilidad de millones de mexicanos. De acuerdo con los datos promedio del 2 de abril de 2026, durante la Semana Santa, el precio de la gasolina regular (magna) se ubicaba entre 23.50 y 23.70 pesos, mientras que la premium fluctuaba entre 28.02 y 28.16 pesos por litro. El diésel, por su parte, alcanzó un promedio máximo de 28.80 pesos por litro, aunque estos valores pueden variar dependiendo de la región del país.
Uno de los aspectos más críticos es el incumplimiento de promesas que hicieron resonar a la 4T, el movimiento impulsado por Morena, durante la campaña. Se prometió que la gasolina se estabilizaría a 10 pesos gracias a la construcción de una nueva refinería. Sin embargo, si se observa la evolución del precio por litro, se nota que al inicio del mandato de AMLO, el costo promedio era de 19.31 pesos, y al término de su gestión se encontraba por encima de los 23 pesos, evidenciando un aumento significativo en lugar de la estabilidad prometida.
La refinería de Dos Bocas, que se consideraba un proyecto clave para la autonomía energética del país, también ha estado bajo el escrutinio público. Se proyectó un costo inicial de 8 mil millones de pesos, pero actualmente se reporta que el sobrecosto ha superado el 150%. Este desvío económico no solo afecta la viabilidad del proyecto, sino también la confianza pública en las promesas del gobierno.
En resumen, mientras los mexicanos buscan alternativas para lidiar con el creciente costo de la gasolina, queda claro que las expectativas generadas por la administración actual han sido ampliamente superadas por la dura realidad del mercado. La situación exige una atención inmediata y efectiva para aliviar la carga económica que pesa sobre los ciudadanos.
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