Bill Gates, el aclamado cofundador de Microsoft y empresario multimillonario, compareció ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 10 de junio de 2026. Su testimonio giró en torno a su relación pasada con el fallecido Jeffrey Epstein, un individuo cuyas actividades ilegales han dejado una profunda huella en el ámbito de la opinión pública.
Durante la audiencia, Gates firmemente sostuvo que no tenía ningún conocimiento sobre los crímenes de Epstein, quien falleció en su celda en 2019. Según Gates, nunca visitó a Epstein en su isla, rancho o casa en Florida, argumentando que nunca presenció ni tuvo indicio de actividades delictivas asociadas con el financiero. “Jamás he maltratado a nadie. Aunque intenté establecer una relación personal, nunca correspondí sus sentimientos”, expuso con claridad.
En un giro impactante, Gates reveló que Epstein había intentado chantajearlo con información sobre sus infidelidades, presionándolo para que colaborara con él en actividades filantrópicas. “Epstein utilizó información sobre mis infidelidades, además de muchas mentiras, para intentar manipularme”, aseguró durante su comparecencia.
La relación entre Gates y Epstein comenzó en 2011, a través de conexiones comunes y supuestas iniciativas para recaudar fondos para causas de salud mundial. Gates admitió que se reunió con Epstein varias veces para discutir posibles donaciones; sin embargo, esos encuentros nunca resultaron en acciones concretas. No obstante, Gates también confiesó que ya tenía conocimiento de los problemas legales previos de Epstein, aunque no comprendía la magnitud de sus delitos.
Gates declaró que cortó toda relación con Epstein en diciembre de 2014, principalmente porque no se concretaron fondos y debido a la manipulación a la que Epstein intentaba someterlo. Expresó remordimiento por haberse reunido con él, reconociendo que su deseo de recaudar fondos había nublado su juicio. “Permití que ese objetivo se impusiera a mi buen juicio. Ahora veo que debía ser más consciente de cómo personas con malas intenciones pueden manipular información y reputaciones”, concluyó el empresario.
Este testimonio ha suscitado un renovado interés en las conexiones entre figuras influyentes y Epstein, y plantea importantes preguntas sobre la supervisión de quienes se relacionan con individuos de reputación cuestionable. La lección parece ser clara: las alianzas en el mundo de los negocios y la filantropía requieren un análisis riguroso, especialmente cuando cruzan caminos con figuras tan controversiales como Epstein.
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