El pleno de la Cámara de Senadores ha marcado un hito en la historia política reciente de México, al aceptar y aprobar la renuncia de Alejandro Gertz Manero como fiscal general de la República. Esta decisión, que se dio a conocer el 28 de noviembre de 2025, se tomó con el apoyo de 74 votos a favor de los senadores de Morena, PVEM y PT, mientras que 22 senadores de los partidos PAN, PRI y MC se opusieron a la medida.
Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, anunció la aceptación de la renuncia basándose en lo estipulado por el artículo 24 de la Ley de la Fiscalía General de la República, que considera razones graves como justificación suficiente. Gertz Manero, quien ocupó el cargo durante un período turbulento en la administración pública, dejó su puesto en medio de un intenso debate en el ámbito político.
Previo a su salida, Gertz nombró a Ernestina Godoy Ramos, quien había sido consejera jurídica del Ejecutivo, como titular de la Fiscalía Especializada de Control Competencial de la FGR. Ella asumirá interinamente la Fiscalía General mientras se lleva a cabo el proceso de designación por parte del Senado, que ya ha comenzado con la emisión de la convocatoria pública para elegir al nuevo fiscal.
Pero el destino del exfiscal no termina aquí. En una carta dirigida a Castillo Juárez, Gertz Manero reveló que ha sido propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum como embajador de México en Alemania. En sus palabras, esta nueva función representa una oportunidad para continuar sirviendo a su país, aunque algunos analistas ven este ascenso como un intento de evitar los problemas que enfrentó en la FGR.
Antes de la votación, Claudia Anaya, senadora del PRI, cuestionó la naturaleza de la renuncia, afirmando que en la carta dirigida al Senado, Gertz no presentaba una renuncia formal. Acusó al exfiscal de actuar de forma astuta, sugiriendo que su salida era más bien una táctica estratégica en medio de presiones políticas. Sus observaciones hicieron eco entre sus colegas, que argumentaron que la razón de la renuncia no cumplía con la categoría de causa grave establecida por la ley, y plantearon inquietudes sobre la independencia de la Fiscalía General.
Manuel Añorve, del PRI, se unió a las críticas al señalar que la embajada no es una razón válida para calificar la renuncia como grave. Estas preocupaciones fueron reiteradas por otros senadores, quienes insistieron en que el proceso de selección del nuevo fiscal debe basarse claramente en la ley y no en negociaciones políticas.
Este cambio en la Fiscalía General es solo un capítulo más en la narrativa política de México. La situación se mantiene tensa y en constante evolución mientras la nación espera ver quién será el próximo en asumir un rol tan crucial para la justicia en el país. A medida que los senadores se preparan para debatir y votar sobre la designación del nuevo titular de la FGR, el ambiente político sigue cargado de expectativas y controversias.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


