En un escenario económico delicado para México, las proyecciones del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) revelan que el gobierno no logrará la consolidación fiscal este año. De acuerdo con las estimaciones, el déficit fiscal se elevará a un histórico 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB), superando las metas establecidas.
Gabriela Gutiérrez, presidenta nacional del IMEF, destacó en una reciente rueda de prensa que es poco probable que el déficit tradicional se reduzca al objetivo del 3% del PIB. En vez de eso, se espera que se mantenga alrededor del 4%, lo que tendrá repercusiones significativas en la deuda gubernamental, que ya supera el billón de dólares, sumando tanto la deuda local como la extranjera.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anticipa que el saldo histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se situará en 52.4% del PIB. Victor Manuel Herrera, presidente del Comité Económico del IMEF, subrayó que un déficit fiscal superior al 3% había sido un indicador negativo según las calificaciones crediticias, lo que podría llevar a una rebaja en la calificación del país, ya que la deuda se aproxima a niveles críticos del 60% del PIB.
La situación se complica aún más con las presiones inflacionarias. Aunque el IMEF estima que el aumento de precios se mantendrá dentro del rango objetivo del Banco de México, del 3% más menos 1 punto porcentual, las predicciones para la inflación han sido ajustadas al alza. Para este año, se prevé una inflación anual de 3.95%, que podría impactar aún más la percepción económica del país.
A pesar de que se estima que la inflación podría estabilizarse en un rango cercano al objetivo para 2025, varios factores como el ajuste de precios de productos a fines de año, el aumento del salario mínimo y problemas logísticos provocados por la inseguridad, complican este panorama. Gutiérrez advirtió que estos choques económicos podrían alimentar aún más la inflación subyacente.
Con la percepción de que el futuro económico es incierto, este contexto plantea desafíos significativos para la administración de la deuda y la gestión de las finanzas públicas. La interconexión de estos factores subraya la necesidad de estrategias efectivas y reformas que permitan manejar la situación de manera sostenible. La comunidad económica y los responsables de la política deben estar atentos, pues el equilibrio fiscal y la estabilidad de precios son esenciales para el bienestar general del país.
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