El gobierno federal ha mantenido el control estricto del gasto en el sector salud durante el tercer trimestre de 2025, en un contexto de debilitamiento económico y esfuerzo por reducir el déficit fiscal. Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el gasto funcional en salud alcanzó 615,424 millones de pesos entre enero y septiembre, lo que representa una caída del 4.1% en comparación con el año anterior. Este descenso es el más pronunciado desde 2018, cuando se registró una disminución del 4.2%.
La Secretaría de Hacienda ha afirmado que el gasto ejecutado hasta septiembre está alineado con el calendario, al igual que los recortes observados en otros sectores, como medio ambiente, seguridad y cultura. Agustín Rodríguez Bello, titular de la Unidad de Diseño Presupuestario de Hacienda, mencionó la importancia de evaluar el gasto en salud dentro de un contexto más amplio. Aseguró que la migración hacia un sistema de salud universal involucra no solo el gasto en salud, sino también en protección social, donde destaca el gasto en el programa IMSS-Bienestar, que ha visto un incremento real del 42.3% anual, alcanzando 132,661 millones de pesos.
Sin embargo, el retraso en la ejecución del gasto en salud ha sido atribuido a incumplimientos por parte de algunos proveedores de medicamentos, afectando la entrega desde la primera mitad del año. A pesar de estos retos, el gobierno continúa hablando de la universalización de la atención médica, un objetivo de larga data que aún no ha sido alcanzado. Actualmente, el gasto en salud representa solo un 2.7% del PIB, muy por debajo del 6% que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
Recientemente, Bertha Gómez, subsecretaria de Egresos, reiteró el compromiso del gobierno hacia un sistema universal de salud, dejando en claro que no se eliminarán instituciones como el IMSS y el ISSSTE, sino que se buscará garantizar el acceso a la atención médica en todas las unidades de salud.
De cara al 2026, se anticipa un aumento en el gasto en salud, con una asignación de 996,254 millones de pesos, lo que representa un incremento real del 5.8% con respecto a este año. Sin embargo, el nuevo presupuesto seguiría por debajo de las recomendaciones de la OMS, estableciendo el gasto en salud en un 2.6% del PIB. Este monto reflejará el 9.9% del gasto público total del próximo año, que ascendió a un histórico de 10.1 billones de pesos.
Con estos datos, es esencial que se sigan evaluando las estrategias y decisiones en torno al gasto público en salud, dado su impacto directo en el bienestar de la población y la eficiencia del sistema de salud en México. La ruta hacia un sistema de salud verdaderamente universal aún enfrenta muchos desafíos que requerirán atención urgente y efectiva.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


