Un equipo de científicos en Portugal ha dado un paso significativo en el ámbito de la tecnología militar al desarrollar recubrimientos de grafeno que prometen hacer drones y aviones casi invisibles al radar. Este avance, liderado por GTechPlasma, una spin-off del Instituto Superior Técnico de Lisboa, coloca a Portugal en una posición única para contribuir a la innovación en este campo, tradicionalmente dominado por Estados Unidos.
El proyecto, bajo dirección de Bruno Soares Gonçalves, se centra en la creación de un recubrimiento diseñado para absorber la radiación electromagnética, incluidas las ondas de radar. Esta capacidad de absorción es crucial, ya que permitiría que aviones como el F-16 reduzcan su firma de radar hasta el nivel de un ave, aumentando así su capacidad de supervivencia en escenarios de combate. “El avión no puede detectarse o se detecta demasiado tarde, lo que supone una ventaja militar”, apunta Gonçalves.
La tecnología emplea precursores como el alcohol etílico y el metano, que son procesados a través de un sistema de plasma patentado en Europa y otros lugares. Esta manipulación a nivel atómico permite adaptar el grafeno a diversas aplicaciones industriales. Si bien la aplicación principal se centra en la defensa, el desarrollo de este material tiene proyecciones también en sectores como el almacenamiento de hidrógeno y la separación de tierras raras y uranio.
Hasta ahora, los investigadores han logrado producir hasta 40 miligramos por minuto de grafeno de alta calidad, y están en camino de aumentar esta producción. La colaboración con Plasmaphene, una empresa localizada en Vila Viçosa con apoyo del programa Compete 2030, está destinada a la industrialización de la máquina para la producción de grafeno. El objetivo es transformar el grafeno en revestimientos y pinturas que puedan aplicarse directamente sobre drones y otras superficies.
El avance en esta tecnología no solo ofrece a Portugal un lugar en el concierto internacional de innovaciones defensivas, sino que también representa un camino hacia una mayor autonomía tecnológica europea. Las estrictas regulaciones que limitan la exportación de soluciones equivalentes desde Estados Unidos hacen que esta iniciativa sea aún más valiosa dentro del contexto geopolítico actual.
Con este avance, el grafeno portugués podría marcar un antes y un después en la tecnología militar, ofreciendo soluciones que no solo mejoran la ocultación de aeronaves, sino que también brindan seguridad y eficiencia en el manejo de recursos en diversas industrias. Este desarrollo resalta la importancia creciente de la investigación y la innovación en Europa, y el potencial de Portugal para convertirse en un referente en el campo de tecnologías furtivas.
La información se recopila hasta el 30 de junio de 2026, y los planes de GTechPlasma siguen en marcha, apuntando a escalar la producción y satisfacer un mercado en crecimiento que demanda soluciones efectivas en el ámbito de la defensa y más allá.
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