En el corazón de las fértiles montañas del centro de México, una investigación policial ha revelado un intrincado entramado de actividades ilícitas vinculadas a la minería de criptomonedas. Situada en un remoto camino de grava en la Sierra Norte del estado Puebla, una granja clandestina ha captado la atención de las autoridades no solo por su fuerte zumbido mecánico, sino también por el consumo desproporcionado de electricidad que supera a las necesidades locales.
La operación, que se sospecha se utilizaba para blanquear fondos ilegales, implicó 300 unidades de procesamiento gráfico (GPU) y 80 terminales de media tensión. Aunque esta granja es relativamente pequeña según estándares internacionales, se trata de la cuarta de su tipo descubierta en la región desde el inicio de 2025. David Saucedo, analista de seguridad, afirma que esta sofisticación tecnológica indica un nuevo nivel de compromiso por parte de cárteles de droga, capaces de orquestar sistemas complejos para generar y mover criptomonedas.
La minería de criptomonedas, generalmente un proceso que reclama altos costos energéticos, se ha convertido en un nuevo campo de batalla en la lucha contra el crimen organizado en México. De acuerdo con Chainalysis, las transacciones ilícitas con criptomonedas se duplicaron en 2025, alcanzando los 154,000 millones de dólares, en gran parte impulsadas por actividades como la evasión de sanciones. Los cárteles latinoamericanos están optando cada vez más por este método para lavar dinero, aprovechando la electricidad de zonas de bajo costo o, en casos más extremos, robando energía de fuentes cercanas.
El descubrimiento de esta granja en Puebla está en línea con un patrón creciente de operaciones clandestinas globalmente. Las autoridades están indagando si la granja estaba robando electricidad de una represa hidroeléctrica cercana, un factor que haría que los costos operativos fueran prácticamente nulos. Esto resalta un nuevo desafío para las fuerzas del orden, ya que los precios de la energía están aumentando y las operaciones de minería se vuelven más intensivas.
Desde el hallazgo de esta instalación, han surgido preocupaciones sobre la posibilidad de que existan más granjas de este tipo en áreas cercanas. Simplemente por el ruido que emite, se puede escuchar a un kilómetro de distancia, lo que plantea preguntas sobre la efectividad de las medidas de regulación en el entorno rural de México.
El fenómeno no se limita a México. A nivel internacional, se han producido redadas en Brasil, Estados Unidos y el sudeste asiático, donde se han desmantelado operaciones de minería de criptomonedas. La creciente accesibilidad de las monedas virtuales, junto con una mejora sustancial en las capacidades de rastreo de transacciones ilícitas por parte de las autoridades, sugiere que los delitos relacionados con criptomonedas seguirán aumentando en los próximos años.
Mientras las autoridades se preparan para enfrentar esta nueva realidad, la carrera entre el crimen organizado y las fuerzas de seguridad sigue dándose en un terreno cada vez más complejo y digitalizado. El futuro del combate al delito financiero en México parece adentrarse en territorios inexplorados, con implicaciones significativas para la seguridad pública y la regulación económica.
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