En un entorno marcado por la tensión entre desarrollo económico y conservación ambiental, la reciente información sobre un proyecto de Cementos de México (Cemex) en Tulum ha generado un significativo debate. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha comunicado la negativa de un cambio de uso de suelo sobre 650 hectáreas de selva; sin embargo, la organización Greenpeace ha cuestionado la veracidad de esta afirmación al no encontrar evidencia pública que respalde tal negativa en la Gaceta Ecológica, el canal oficial de la Secretaría para la publicación de resoluciones.
Dicha organización ambientalista sostiene que, en su búsqueda de claridad, ha obtenido un documento, el resolutivo num. 04/SGA/1532/2024, que aparentemente aprueba la Etapa 1 del proyecto, que abarcará 572,685 metros cuadrados. Al introducir el número de bitácora asociado (23/MP-0072/02/24) en el portal de la Semarnat, este muestra que el proceso está culminado, sugiriendo que no existen impedimentos para proceder con la extracción proyectada.
Greenpeace advierte que, de no ser rechazados los permisos a Cemex, se estima que durante 15 años se extraerán 13 millones de toneladas de material pétreo del subsuelo quintanarroense. Este esquema es similar al de la empresa Calica en Playa del Carmen, la cual ha sido criticada por el gobierno federal por causar impactos ambientales severos.
Otro punto crucial que subraya Greenpeace es el uso de un camino que atraviesa la comunidad maya de Francisco Uh May para el tránsito de camiones pesados. Lo alarmante es que no ha habido consulta pública con los habitantes sobre el impacto de este tránsito constante en sus vidas y entorno.
Cabe destacar que la zona destinada a la extracción se sitúa en un área de alta fragilidad hidrológica, formando parte del sistema de ríos subterráneos Ox Bel Ha, una red vital que conecta ramales que nacen en la península y desembocan en el Caribe, esencial para el Gran Acuífero Maya.
Frente a esta situación, Greenpeace exige transparencia a la Semarnat, instando a la publicación inmediata de la supuesta negativa para mantener la selva maya segura de proyectos perjudiciales. Además, la organización ha llevado a cabo acciones de protesta pacífica para manifestar su descontento con la percepción de otorgamiento indiscriminado de permisos a proyectos que replican estrategias de extracción similares a las que el gobierno previamente condenó.
Este escenario resuena con una preocupación creciente en la población sobre cómo equilibrar el desarrollo arquitectónico y la conservación ambiental en una de las zonas más biodiversas y frágiles de México. A medida que avanza la discusión, la intervención de diferentes sectores de la sociedad se vuelve esencial para asegurar un futuro donde el crecimiento y la naturaleza coexistan en armonía.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


