Recientemente, el Comité Nacional de Estados Unidos del Consejo Internacional de Museos (ICOM-US) emitió una declaración que subraya su “apoyo inquebrantable” hacia la Institución Smithsonian. Esta apuesta se produce en un contexto crítico, donde la integridad y la independencia de este emblemático conjunto de museos se encuentran bajo presión, principalmente por las recurrentes críticas de la administración Trump.
La declaración se alza como respuesta a las recientes audiencias en el Congreso, donde Anthea Hartig, directora del Museo Nacional de Historia Americana, enfrentó intensas interrogantes acerca de su compromiso en preservar y presentar la narrativa testificante de la historia estadounidense. Aunque el comunicado no confronta directamente las acusaciones de que el Smithsonian se ha rendido al “extremo activismo político”, enfatiza que los museos deben ser guiados por principios de erudición, ética y justicia.
A través de su postura, ICOM-US se alinea con la Alianza Americana de Museos (AAM), reafirmando la vital importancia de los museos en la vida cívica estadounidense y la necesidad de resguardar su independencia y la confianza del público. Esta defensa se hace especialmente relevante en tiempos de creciente politización de los museos y las instituciones culturales.
En un cálculo meticuloso de las circunstancias que han envuelto al Smithsonian, el AAM ha advertido que las tentativas de politizar la presentación de la historia, el arte, la ciencia y la cultura no solo ponen en riesgo la independencia de estos espacios, sino que amenazan la esencia de lo que representan. Desde su perspectiva, si la investigación en el sistema museístico estadounidense puede ser objeto de influencia política, entonces ningún museo queda exento de esta amenaza.
La declaración de ICOM-US es aún más significativa considerando que esta organización adoptó recientemente un nuevo código de ética, el primero en más de veinte años. Este documento establece una firme resistencia a cualquier influencia política o financiera, subrayando que, independientemente de sus fuentes de financiación o modelos de gobernanza, los museos deben mantener control sobre sus contenidos y la integridad de sus actividades.
Así, la comunicación de ICOM-US no solo refuerza la vitalidad y la relevancia de las instituciones museísticas en la narrativa nacional, sino que también destaca la necesidad apremiante de protegerlas del entorno político volátil. A medida que el debate sobre la representación y la narrativa histórica continúa, la defensa de la independencia de museos como el Smithsonian se convierte en un tema crítico de conversación que demanda atención conjunta de toda la comunidad cultural y más allá.
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