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El mundo de la música en México ha sido iluminado por la presencia de Guillermo Briseño, un destacado compositor y cantante cuya trayectoria ha estado marcada por su cercanía a la comunidad y su compromiso social. Desde sus inicios en Chimalistac, donde la alegría era una constante y el piano, un vehículo de conexión, Briseño ha dejado una huella imborrable.
Recordemos cómo en esos años dorados, Briseño era una figura accesible. Desplazándose de manera casual, al ser llamado, iluminaba el día con su risa y sus melodías. Canciones como “Apaga la luz” resonaban en la vida de quienes lo rodeaban, creando momentos de felicidad compartida. Hoy en día, aunque el piano ya no lo acompaña físicamente, el espíritu musical de Briseño persiste, evocando risas y recuerdos de una época que muchos anhelan.
En su vida personal, Briseño ha sido un padre comprometido. Con cinco hijos, cada uno con su propio camino, destaca la dedicación a su familia. La diversidad dentro de su núcleo familiar refleja su amor por la música y el arte, compartiendo momentos y enriqueciendo sus vidas con experiencias culturales y educativas.
A lo largo de su trayectoria, Briseño no solo ha sido un músico, sino también un testigo y un actor en momentos históricos en México. Su cercanía al movimiento zapatista se evidencia en su labor por amplificar la voz de los pueblos y en su esfuerzo por hacer visibles las luchas sociales. Experimentó su influencia en diversas localidades de Chiapas, donde organizó conciertos y festivales que no solo promovieron la música, sino que también abordaron las necesidades de las comunidades, como la electrificación y el acceso a recursos básicos.
Con una perspectiva amplia y crítica, Briseño ha reflexionado sobre los movimientos sociales y su interrelación con la música. Afirma que desde el rock, busca aportar una carga ética y cultural, alejándose de lo efímero y superficial que a menudo se le atribuye a este género. Su compromiso es claro: la música debe ser un medio para narrar historias y visibilizar injusticias.
Su encuentro con figuras icónicas del movimiento, como el Subcomandante Marcos, ilustra el vínculo entre el arte y la lucha social. A través de la música, Briseño ha logrado conectar con las realidades de su tiempo, siendo un ánimo constante en la memoria colectiva sobre las luchas por la justicia y la libertad en México.
Con sus 79 años, Briseño se prepara para celebrar su 80 cumpleaños con la misma pasión y dedicación que le ha caracterizado. Su vida, marcada por la música y el compromiso social, representa un legado que sigue resonando en la actualidad.
La historia de Guillermo Briseño es un recordatorio de que la música no solo tiene el poder de entretener, sino también de transformar y ser un faro en medio de la adversidad.
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La información presentada corresponde al contexto del año 2025 y refleja la rica vida y obra de Guillermo Briseño hasta esa fecha.
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