La preocupación por la propagación del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) ha alcanzado una nueva dimensión en México, ya que casos recientes han evidenciado su impacto no solo en el ganado, sino también en la fauna silvestre. Este parásito, que ha sido históricamente un problema para la ganadería, comenzó a afectar a diversas especies salvajes, lo que genera alarmas en las autoridades sanitarias.
Desde el año pasado, se han registrado al menos siete casos de miasis causados por la mosca Cochliomyia hominivorax, principalmente en animales de granja. Sin embargo, cuatro de estos se dieron en especies bajo cuidado humano y tres en ejemplares de vida libre. Si bien, a primera vista, las cifras pueden parecer bajas, los especialistas advierten que la fauna silvestre es un vector de riesgo considerable, ya que carece de un sistema permanente de vigilancia sanitaria.
El primer caso confirmado en vida silvestre fue el de una aguililla caminera (Rupornis magnirostris) que, en abril de 2025, fue encontrada en Emiliano Zapata, Tabasco, con larvas en su ala. Después, nuevas especies fueron descubiertas afectadas por el GBG, incluyendo una paloma común en Veracruz y un ciervo rojo en Yucatán, donde las larvas se localizaron en la base de sus astas. Lo más alarmante fue el fallecimiento de un mono saraguato en Palenque, Chiapas, a causa de esta infestación, aunque no se reportaron más casos en su grupo.
Actualización: en lo que va de 2026, dos nuevos casos en ciervos rojos han sido confirmados nuevamente en Yucatán, señalando la región como un punto crítico que requiere atención inmediata por parte de las autoridades.
Entre el 20 y el 28 de enero, se reportaron 831 casos activos y más de 14,000 acumulados de GBG en animales, siendo la mayoría en ganado. Menos de diez de estos casos son de fauna silvestre, no obstante, la preocupación radica en que estos animales pueden convertirse en reservorios de la plaga. Las heridas naturales, los enfrentamientos territoriales y otros accidentes los hacen especialmente vulnerables a la infestación. Si estos casos no son detectados a tiempo, el riesgo de dispersar la mosca hacia otras especies, incluidos animales domésticos e incluso humanos, se incrementa significativamente.
Es crucial que las autoridades ambientales y veterinarias trabajen de la mano, reforzando la coordinación entre los encargados de la sanidad animal y la conservación de la fauna silvestre. Este enfoque conjunto es vital para contener la expansión del Gusano Barrenador y proteger los ecosistemas del país. Reportar animales con lesiones visibles puede ser un primer paso importante hacia la mitigación de esta amenaza creciente. La alerta está en el aire, y es responsabilidad de todos estar atentos ante este grave problema de salud pública y ambiental.
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