Por primera vez en su historia, Noruega logró avanzar en una ronda de eliminación directa en la Copa del Mundo, un hito que se inscribió en la memoria colectiva del fútbol el 30 de junio de 2026. En Norteamérica, este equipo nórdico se enfrentó a Costa de Marfil en los dieciseisavos de final y se llevó una emocionante victoria por 2-1.
El escenario fue el Estadio Dallas, donde se congregaron 69,665 espectadores para presenciar un encuentro que, aunque dominado en su mayor parte por los africanos, tuvo un giro inesperado en el resultado. Antonio Nusa abrió el marcador para Noruega al minuto 39, utilizando un disparo cruzado que dejó sin opciones al portero Yahia Fofana. A pesar del dominio técnico de Costa de Marfil, el equipo noruego se fue al descanso con la ventaja.
El segundo tiempo trajo consigo una reacción africana. Al minuto 74, Amad Diallo, atacante del Manchester United, igualó el juego con una jugada individual impresionante en la que superó a cuatro defensores antes de convertir. Sin embargo, la verdadera historia estaba aún por escribirse.
Erling Haaland, reconocido como el máximo goleador y figura clave del equipo, que hasta ese momento había estado relativamente inactivo en el partido, resurgió en el momento más crucial. Al minuto 86, Martin Odegaard, tras una triangulación con Patrick Berg, le envió un centro perfecto que Haaland solo tuvo que tocar con la parte interna del pie. La celebración fue instantánea: el balón se alojó en la portería y desató la euforia entre los jugadores y el público. Este gol significó la anotación número 60 de Haaland en tan solo 53 partidos con la selección mayor, un promedio impresionante de 1.13 goles por encuentro.
Este triunfo marcó un antes y un después para Noruega, un país que había estado atrapado en una sequía de victorias en rondas de eliminación directa desde su debut en Copas del Mundo en 1938. En aquella ocasión, la selección había caído ante Italia. Después de 60 años, en 1998, la historia volvió a repetirse cuando Noruega fue eliminada nuevamente por los italianos en octavos de final.
Esta victoria revitaliza las esperanzas del equipo nórdico, que ahora se prepara para enfrentar a Brasil en octavos de final el 5 de julio en el Estadio Nueva York-Nueva Jersey. Una buena reminiscencia para Noruega, ya que la última vez que ambos equipos se vieron las caras en un Mundial, en 1998, fue en fase de grupos, con un triunfo noruego por 2-1, a pesar de que Brasil contaba con estrellas como Ronaldo y Rivaldo.
Pronto, con Erling Haaland a la cabeza, Noruega busca seguir escribiendo su historia en el mayor escenario del fútbol mundial, desafiando las expectativas y mostrando que su tiempo ha llegado.
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