Las películas de Ghibli son mundos enteros, llenos de dedicación, tradición y leyendas japonesas que evocan, en la mayor parte de ellas, a la cultura milenaria y a sus símbolos gráficos identitarios. Ver una película de Ghibli es transportarse a mundos mágicos, coloridos y perceptualmente sublimes, en los que destacan los paisajes naturales, el ritmo contemplativo, la relación humano-naturaleza y una narrativa profundamente emocional. El estudio de animación Ghibli fue fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki. El nombre Ghibli hace referencia a un viento cálido del desierto.
De todos esos mundos que Ghibli nos ha permitido habitar, surgió un parque ubicado cerca de Nagoya, en la prefectura de Aichi. Su primera fase se inauguró en 2022 dentro del Parque Conmemorativo Expo 2005 Aichi, y su característica principal es que no es un parque de diversiones tradicional, pero sí profundamente bello y significativo para quienes admiramos el trabajo de animación de Ghibli.
En el parque, el paisaje está construido a partir de la lógica visual de sus películas. Es parte de la narrativa en la que los personajes surgen: por ejemplo, el mundo de Totoro se sitúa al pie de un bosque donde se pueden recolectar bellotas, como en la película, y donde se encuentra la casa de Mei y Satsuki, el pozo, la biblioteca y la bicicleta, como si en cualquier momento fueran a aparecer. La arquitectura está integrada al paisaje en una escala humana, lo que convierte el recorrido en una experiencia profundamente inmersiva.
El Parque Ghibli permite habitar las películas: recorrer los espacios donde transcurren las historias, observar a los personajes, interactuar con los entornos y construir memoria a partir de la experiencia. Además, se pueden adquirir múltiples objetos de diseño —stickers, postales, plumas, estuches, joyería, peluches, manoplas y libros— que forman parte de la extensión del universo visual. Cada objeto se entrega en bolsas de papel sustentables, con diseños cromáticos que refuerzan y consolidan la identidad del mundo Ghibli.
La intención de sus fundadores fue crear una animación cercana a la naturaleza, al ritmo de la vida cotidiana y a las emociones, distinta a otros modelos de producción. Su lenguaje visual, su textura gráfica y su narrativa hacen que los paisajes sean protagonistas. En el parque, esos entornos se experimentan y se vuelven tangibles: cada espacio tiene un encanto particular que, al mismo tiempo, es compartido. Es ahí donde el diseño se manifiesta como experiencia sensorial, cuando el paisaje se diseña desde la emoción y se convierte en experiencia.
Nos vemos pronto para seguir hablando de diseño.


