Las Copas del Mundo tienen muchos elementos que recordamos a través del tiempo: goles, estadios, jugadores y hasta “manos” que dan el gane de un partido. Además de eso, existe un elemento indispensable en cada edición, y de hecho presente en los equipos deportivos de cualquier índole y nivel: la mascota.
La mascota permanece en la memoria colectiva por largo tiempo y en los anales de la historia del torneo. Estos personajes que suelen ser sencillos en sus trazos son más que dibujos, son diseños que buscan representar la identidad de un país ante millones de personas.
La primera mascota oficial de un Mundial de Fútbol apareció en Inglaterra en 1966. Se llamaba World Cup Willie y era un león vestido con los colores de la bandera británica. A partir de ese momento cada país sede ha buscado sintetizar parte de su cultura, sus símbolos y su imaginario colectivo en un personaje capaz de transmitir un sentimiento de alegría, cercanía y pertenencia. Las mascotas son una forma de identidad visual que acompaña al evento deportivo mucho antes del primer partido y permanece después de que se entrega el trofeo.
México presentó a Juanito en 1970, un niño con sombrero de charro que se convirtió en una de las mascotas más recordadas de la historia de los mundiales y que usaba una indumentaria alineada al imaginario del mexicano: un gran sombrero y el uniforme deportivo de la selección mexicana. Dieciséis años después, en 1986, la sede volvió a ser México y la mascota fue un chile que con parte de su anatomía completaba un gran sombrero y tenía un gran y grueso bigote, nuevamente estaba presente el imaginario internacional sobre México. Este chile jalapeño se llama Piqué haciendo alusión al picor del chile. Hoy podríamos analizar con mayor profundidad ese imaginario del mexicano con sombrerote, tal vez en otra ocasión, pero en su momento reflejaron la manera en que se construía y se comunicaba la identidad nacional.
Para el Mundial de 2026 hay tres países sede oficiales: México, Canadá y Estados Unidos. Esta decisión de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) tuvo como consecuencia que sea el primer Mundial con tres mascotas oficiales. En el caso de México, la representación recae en un jaguar llamado Zayu. El jaguar es uno de los símbolos más importantes de las culturas mesoamericanas, aquí se puede ver cómo ha cambiado el imaginario del mexicano, ya no radica en una persona usando un gran sombrero, sino en un animal poderoso, pero también en peligro de extinción. Su elección permite abrir la conversación sobre este problema, pero además representar la magnificencia de la fauna mexicana. El jaguar está presente en mitologías, esculturas, vestimentas y representaciones rituales y está asociado con la fuerza, el poder y la conexión con la naturaleza.
Desde la perspectiva del diseño, los personajes que son usados como mascotas en eventos de esta envergadura resuelven varias funciones al mismo tiempo: ser reconocibles, conectar emocionalmente con públicos complejos y de diversas edades y tener características técnicas que permitan su reproducción y uso en múltiples formatos. Al mismo tiempo, deben representar valores culturales complejos mediante formas simples y amables. Son resultado de una síntesis visual extraordinaria.
Las mascotas son documentos de su tiempo, nos hablan de cómo una sociedad desea ser vista y de qué símbolos considera importantes para proyectarse hacia el exterior. Las mascotas mundialistas nos recuerdan que el diseño tiene la capacidad de condensar historias, identidades y emociones colectivas en una sola figura.
Nos vemos pronto para seguir hablando de diseño.

