El pasado 19 de abril, un fascinante hallazgo emergió de las profundidades del océano, gracias a un equipo de investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) que exploraba el famoso portaaviones USS Yorktown, hundido durante la Segunda Guerra Mundial. A través de su vehículo submarino teledirigido, localizaron un objeto que sorprendió a todo el equipo: un automóvil oxidado, un Ford Super Deluxe "Woody" negro de 1940-41, con su matrícula aún visible que dice "SHIP SERVICE ___ NAVY".
Después de este descubrimiento inicial, el equipo regresó al lugar al día siguiente para realizar un examen más minucioso. Durante este proceso, además de los guardabarros y el parabrisas roto del coche, llevaron a cabo diversas teorías sobre cómo un vehículo civil llegó a estar en un buque de guerra. Una de las hipótesis considera que el coche podría haber pertenecido a algún alto mando de la tripulación del Yorktown, como el contralmirante Frank Jack Fletcher, o que pudo haber sido utilizado para reparaciones tras ciertos daños sufridos en la Batalla del Mar del Coral, que tuvo lugar un mes antes del naufragio.
Sin embargo, el misterio permanece en torno a por qué el automóvil no fue arrojado al mar junto con armamento y otros equipos mientras la tripulación trataba de salvar el barco durante la Batalla de Midway.
Adicionalmente, la expedición, titulada "Beyond the Blue: Iluminando el Pacífico", también logró recuperar un impresionante mural de 12 por 12 metros, pintado a mano, que muestra un mapa del mundo con los destinos que visitó el USS Yorktown. Esta obra de arte había sido parcialmente visible solo en fotos históricas previas al hundimiento.
El equipo no solo se detuvo en el mural. Localizaron también al menos tres aeronaves, incluido un Douglas SBD Dauntless, lo cual resalta la importancia histórica de este portaaviones durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en la exitosa Batalla de Midway, donde sus bombarderos contribuyeron al hundimiento de varios portaaviones japoneses.
En adición a los hallazgos de la expedición, las imágenes capturadas reflejan una abundante vida marina que ha encontrado refugio entre los restos del portaaviones, incluyendo una medusa roja de color brillante que podría representar una nueva especie.
El USS Yorktown, con sus impresionantes 809 pies de eslora y capacidad para transportar más de 2,200 personas y 90 aeronaves, no fue un barco cualquiera. Comisionado en 1937 en la Base de Operaciones Navales de Norfolk, Virginia, el Yorktown formó parte de operaciones clave que cambiaron el rumbo de la guerra.
Mientras la expedición de la NOAA, que comenzó el 8 de abril y se extenderá hasta el 5 de mayo, continúa examinando las aguas profundas del área protegida de Papahānaumokuākea, los hallazgos y sus implicaciones abren un emocionante capítulo en la historia naval y la exploración marina.
Nota: La información aquí presentada corresponde a la fecha de publicación original (2025-04-25 10:52:00). Cualquier actualización adicional se desconocía hasta el año 1745621303.
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